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Rosado, no te olvides de ‘Otilio’. En él puede estar la clave de todo o, cuanto menos, la pista que lleve al responsable de la chapuza”. Nos encontramos mi interlocutor y yo en las inmediaciones de la Plaza de Santa Leocadia, que los ‘ingenieros’ municipales han convertido en un monumento a la inaccesibilidad jalonada por un laberinto de muros, bancos y farolas; pero, quiá, el comentario del amable lector no tenía nada que ver con esa chapuza, sino con la que denunciábamos en esta misma sección la semana pasada: la que el ‘Pepe Gotera’ municipal de turno perpetró hace cinco años iniciando el expediente expropiatorio del solar de Ucota junto a la piscina ‘El Gitanillo’ sin contar con la necesaria consignación presupuestaria, lo que nos ha supuesto perder el pleito judicial que entabló la citada empresa contra el Ayuntamiento y, de momento, tener que pagar más de 54 millones de euros por el valor de los terrenos, una sanción y los intereses correspondientes. Total, más de 9.000 millones de las antiguas pesetas por la chapuza de marras.
Han pasado tres semanas desde que el propio alcalde diese a conocer la sentencia judicial en comparecencia pública y seguimos sin saber quién cometió el garrafal yerro que nos ha llevado a esta situación porque alguien a sueldo nuestro en el Ayuntamiento, técnico o político, se saltó la ley a la torera, por error u omisión. “Si no dicen quién ha sido el ‘Pepe Gotera’, busca a ‘Otilio’ y tendrás la solución al enigma”, me insistió el fiel lector de nuestro semanario, mientras él mismo trataba de resolver el jeroglífico de la decoración de la citada plaza.
“Hazme caso -añadió-, porque quien quiera que fuese el ‘Pepe Gotera’ al que aludes en tu artículo necesitó un cómplice para llevar a cabo su fechoría”. “Nadie se juega su puesto de trabajo gratis -me explicó-, si no es por una buena causa o por encargo de alquien que le cubra las espaldas. Lo que ha ocurrido sólo puede haber sido consecuencia de un error humano si el que tiene que velar por la legalidad de las cuestiones municipales es un boyuyo, que no parece el caso. Entonces, si no ha habido error, habría sido un acto voluntario y para omitir una cuestión tan trascendental como la consignación presupuestaria previa a la iniciación del expediente expropiatorio que ha dado lugar a todo este escándalo ha bría tenido que haber más de una voluntad, la de quien lo ha hecho y la de quien lo ha consentido”.
Ante tal argumento, lo confieso, no supe qué responder. De todos modos, creo que ésta y todas las lucubraciones que se están haciendo sobre el caso no son más que consecuencia de la falta de transparencia del Gobierno Municipal al respecto. Por mi parte, prefiero seguir pensando que todo es fruto de un error garrafal, una chapuza, y pidiendo que se identifique a sus responsables: ya saben, ‘Pepe Gotera’ y ‘Otilio’, chapuzas a domicilio.