Bien. El secretario general de los socialistas talaveranos y senador por la provincia de Toledo, José Miguel Camacho, ha estado bien aprovechando la comida de navidad del PSOE local para respaldar públicamente a su compañero de partido José Francisco Rivas, a la sazón alcalde de nuestra Muy Noble y Muy Leal Ciudad, en estos momentos en los que todo, o casi, parece tenerlo en contra la máxima autoridad municipal.
Con el paro por las nubes, la economía talaverana por los suelos, los talaveranos en general ‘abducidos’ por la crisis, los comerciantes en particular en pie de guerra, el proyecto del AVE con el freno echado y el Plan de Ordenación Municipal estancado en los despachos del Gobierno Regional, por citar sólo algunos ejemplos, todo gesto de ánimo es poco para levantar la moral de quien al cabo de diez años al frente de la Alcaldía ha tenido que ver cómo el futuro que atisbó en su ‘Horizonte 2010’ puede quedar en agua de borrajas y, a unos días del que estaba llamado a ser su año más emblemático, las dudas y los problemas amenazan con convertirlo en el más difícil y complicado de su triple mandato.
Por todo lo expuesto, el alcalde Rivas y el compañero José Francisco se merecen éso y más: las palabras de ánimo de José Miguel Camacho, como cabeza visible del partido a nivel local; el espaldarazo moral de Jesús Fernández Vaquero, que aludió a unas encuestas que maneja en las que, al parecer, el propio Rivas y el PSOE salen excelentemente parados a escala municipal, provincial y regional, respectivamente; y el apoyo de sus compañeros de grupo, cuyas disensiones no afectan a su figura y liderazgo, convencidos como están todos de que, pese al lógico y evidente desgaste que trae consigo el ejercicio del poder, hoy por hoy no hay ninguna alternativa al actual alcalde como cartel electoral para afrontar las próximas elecciones con la etiqueta de ‘favoritos’.
Y éso que aun queda por lidiar el toro del ‘caso Ucota’ y la sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha condenando al Ayuntamiento a indemnizar a la citada empresa con más de 54 millones de euros -la cantidad, día a día, sigue creciendo al sumarse los intereses- porque alguien no hizo bien su trabajo. Que, aunque se presente el recurso y así se aplace la resolución del caso 4 ó 5 años, la ‘espada de Damocles’ está ahí, arriba, amenazando nuestra salud económica mientras quienes podrían hacerlo se niegan a negociar un acuerdo con la empresa que nos evitaría ese trago. Por cierto, que de los autores de la chapuza que ha dado lugar a la sentencia condenatoria -ya saben, iniciar el expediente de expropiación sin consignación presupuestaria- seguimos sin tener noticias. ‘Pepe Gotera’ y ‘Otilio’ no aparecen; a ver si va a ser cosa de ‘Rompetechos’... Este Ayuntamiento cada vez se parece más al ‘13 Rue del Percebe’.