No. No voy a insistir en denunciar la tropelía que, a mi modo de ver, se ha perpetrado en el salón de sesiones del Excelentísimo Ayuntamiento de nuestra Muy Noble y Muy Leal Ciudad vía acuerdo plenario por el cual la Corporación ha decidido tratar de driblar una sentencia judicial que beneficiaba a los intereses de los ciudadanos, en general, y amparar los de unos pocos funcionarios municipales, en particular. Me refiero al acuerdo que perpetraron este lunes todos los concejales, por unanimidad, según el cual una nueva catalogación y valoración de los puestos de trabajo sustituirá a la que ha sido anulada por el TSJ y el Supremo, pero sin que los empleados públicos afectados hayan devuelto las cantidades indebidamente cobradas por diferentes complementos al aplicarse un catálogo ilegal, anulado por sentencia judicial firme. O sea, que quienes debían ser un ejemplo de respeto a la Ley son desde este lunes aprendices -o maestros, ya se manifestarán los jueces- en el arte de driblarla.
Pero, ya digo, no voy a insistir en ese asunto, en el que todo un Gobierno al que los talaveranos votamos mayoritariamente hace un año, y por tanto cuenta con todo el respaldo político y social que su holgada victoria en las urnas le otorga, se ha dejado secuestrar por los sindicatos municipales y, lo que es peor, ha hecho rehenes de su situación a los dos partidos de la Oposición, que han acabado claudicando en el apoyo a esta especie de farsa que supone buscar un vericueto jurídi´co/legal para eludir el cumplimiento de una sentencia; o sea, vecino al desacato. Y, por supuesto, con una evidente dejación de sus funciones como representantes de la voluntad popular y, por tanto, defensores de los intereses de la mayoría ciudadana, a la que se nos han ‘espabilado’ más de 5 millones de euros que se han pagado indebidamente a los funcionarios y no se les hace devolver, como se habría podido hacer en cumplimiento de la citada sentencia.
No, no. No voy a insistir en reclamar al Consistorio talaverano rigor, algo de lo que, al menos en este caso, carece. Si no, díganme cómo interpretar que nuestro señor alcalde haya empleado varios días hasta convencer al concejal de IU, que en principio se negó a formar parte de la farsa, para que finalmente votara a favor de saltarse las sentencias del TSJ y el TS a la torera, si no es porque, como reconocen los propios concejales del Gobierno, la solución a la que ha llegado es tan poco fiable que sólo yendo respaldada por la unanimidad de la Corporación es posible que haga pensar a los jueces encargados de validarla que no merece la pena oponerse a ella. Eso, siempre que nadie exija la ejecución de la sentencia actual, ahora firme.
Y no voy a volver a referirme al polémico catálogo ni al de desvergüenzas habidas a cuenta del mismo, porque yo lo que quiero hoy es desearles a todos, lectores, anunciantes y amigos de LA VOZ de Talavera en general un feliz verano. Que la crisis no afecte nuestra salud ni las ganas de disfrutar de unas bien merecidas vacaciones para tomar el resuello que va a ser necesario para afrontar el caliente otoño que se avecina. Nosotros, los que hacemos esta VOZ también nos vamos de vacaciones, para volver el 28 de agosto con importantes novedades. Hasta entonces, ¡feliz verano!