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CON M DE MUJER

Adiós, cigüeña, adiós

M. L. Ventura

Adiós, cigüeña, adiós

Jueves 18 de Enero de 2018.

¡Casarse, formar una familia y además ser feliz!

Este solía ser el proyecto de vida más común entre los seres humanos hace relativamente pocos años; sin embargo, en la actualidad, a pesar de que en algunos países la sobrepoblación es un problema, en otros, precisamente en los más desarrollados, la preocupación se centra en la baja tasa de natalidad, que no cubre la proporción necesaria para mantener las equivalencias generacionales al día (según parece, los nacimientos son ya menores a 2 hijos por mujer).

De acuerdo a los estudios realizados en más de 83 territorios de todo el mundo, las mujeres no parirán suficientes hijas para continuar con el recambio generacional, lo que significa para la población actual que las sociedades estarán cada vez más envejecidas.

Si a los datos anteriores les sumamos que las jóvenes parejas ya no idealizan el hecho de casarse y tener hijos (entre otras razones porque se ven atrapados entre saber asumir el rol de padres, la inseguridad en el empleo, la dificultad en la adquisición de vivienda, los bajos salarios, etc.), y que un porcentaje de nacidos no llegará a la edad adulta, las tendencias se decantan claramente hacia el envejecimiento raudo de la población.

Con este arqueo demográfico encima de la mesa, que arroja claramente un saldo negativo en cuanto a la existencia de un reemplazo (ni tan siquiera moderado) para la población actual, y sabiendo que, aunque los avances médicos prolongan la vida, al menos de momento no nos devuelven a la juventud (aunque ya se hable de ello), podemos empezar a preguntarnos cómo se verá el mundo dentro de, por ejemplo, 25 años.

No nos será muy difícil imaginar que dentro de cinco lustros, si con algo de suerte aún disponemos de un empleo, seremos generaciones de ancianos currantes llenando las estaciones de metro, atestando las cafeterías a media mañana, inundando los supermercados al final del día y llenando los cines los fines de semana; y aquello de mirar el avance de las construcciones en el barrio y darles de comer a las palomas en el parque se quedará para los lozanos parados del momento.

El panorama no se presenta muy alentador, pero lo será aún menos si suponemos que los países menos desarrollados serán sin duda los estados más jóvenes (entre 4 y 5 hijos por mujer), pero sin obviar que su tasa de mortalidad infantil anda por las nubes, tal vez podrían sobrevivir más tiempo, pero acabarían absorbidos por una vorágine demográfica que les llevaría finalmente a extinguirse.

Con estos apremios poblacionales, si nos remitimos a la ciencia para saber cuántas personas serían necesarias para repoblar con garantías nuestro planeta, recurrir al argumento Adán y Eva sería más que contraproducente, principalmente por aquello de los genes recesivos; ¡sí, sí, esos que se activan cuando se unen a otros de similares características y amplían las probabilidades de padecer enfermedades genéticas hereditarias!

Tampoco sería buena idea lo del arca de Noé, porque unir dos elementos de cada etnia sería como jugar un número a la Lotería; pocas combinaciones, en este caso genéticas, imposibilitarían considerablemente la obtención de premio, en este caso el de la descendencia.

Con este futuro no tan lejano, pero sí desalentador, en el que aparentemente este planeta está irremediablemente condenado a extinguirse con todas sus especies (la de los multimillonarios no suman, pues de ellos será el reino de la eterna juventud), cabe preguntarse si no deberíamos replantearnos aquello de ser un poquito más humanitarios e ir aboliendo nuestras miserias, siempre tan latentes, para comenzar a vivir, aunque sea, como se permiten el lujo de decir algunos, por encima de nuestras posibilidades.

¿Quién se apunta?

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  • Adiós, cigüeña, adiós

    Últimos comentarios de los lectores (7)

    3430 | Prado - 21/01/2018 @ 15:04:27 (GMT+1)
    Se entiende perfectamente q la gente no quiera tener hijos ,cada vez somos mas materialistas, y para q sufrir...tendriamos q plantearnos cual son nuestras prioridades Buen articulo
    3425 | Melissa - 19/01/2018 @ 20:04:07 (GMT+1)
    Hasta que la gente de hoy en día no tenga una situación económica y emocional estable y adecuada, la población no crecerá. Hay que pensar en lo que viene y en la situación que tenemos para que llegar a pensar en lo que podemos o no podemos hacer en un futuro. Deberiamos pensar todos antes de actuar, sin cabeza, en muchos casos. Gran reflexión!
    3423 | Pilar Gonzálvez - 18/01/2018 @ 19:59:25 (GMT+1)
    Futuro desalentador, al menos para los países desarrollados.... O cambia el panorama económico o el planteamiento de una familia quedará relegado al pasado. Buen artículo para hacernos reflexionar
    3420 | Alicia - 18/01/2018 @ 11:06:16 (GMT+1)
    No queda más remedio que seguir, así que vamos a pensar en ello y remediar lo que podamos. Buen artículo.
    3419 | Lucia - 18/01/2018 @ 10:48:40 (GMT+1)
    Que razon tiene!. Los multimillonarios se compraran los mejunjes para mantenerse jovenes y los de siempre seguiremos trabajando para ellos. Buen artículo.
    3418 | Minerva - 18/01/2018 @ 10:45:54 (GMT+1)
    Gran artículo para entender la situación demográfica del mundo, tanto en la actualidad como en un futuro más próximo de lo que creemos
    3416 | Anabel - 18/01/2018 @ 10:28:20 (GMT+1)
    Estamos condenados a la desaparición. Como personas somos incapaces de asumir errores y mucho menos de enmendarlos, y para adornar el pastel tenemos a los gobernantes de turno, que no tienen el menor interés en reeducarnos. Magnífico artículo para reflexionar.

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