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La Justicia ha vuelto a hablar y la Audiencia Provincial ha determinado ratificar el archivo de la querella que en su día presentó el Partido Popular contra el alcalde de Talavera, don José Francisco Rivas Cid, por supuestos delitos de prevaricación y cohecho en al asunto de la Estación de Autobuses; ya saben, el convenio que en su día suscribió el mandatario municipal con la empresa que luego vendió a El Corte Inglés los derechos sobre el solar que ocupó la antigua Auto-estación y en el que ahora se levanta el complejo comercial y hostelero de la Avenida de Toledo y se esconde en su subsuelo la nueva Estación. Desde hace tres años colea este asunto, cuando en marzo de 2007 la Dirección del PP decidió pasar de las insinuaciones a los hechos, presentando la correspondiente denuncia formal ante el Juzgado. Tres años durante los cuales la amenaza de la acción de la Justicia se ha cernido sobre el alcalde talaverano que, aunque durante todo este tiempo se haya sentido y sabido inocente, ha tenido que padecer la intranquilidad y el desasosiego lógico de estas situaciones.
Aunque por parte de la expresidenta local del PP y actual senadora Carmen Riolobos se haya advertido públicamente que el archivo de la querella sólo tiene carácter provisional, que tal decisión sólo se ha justificado en que las pruebas aportadas por los denunciantes no han resultado incriminatorias para el denunciado y que la actuación judicial puede reabrirse en cualquier momento en que se puedan aportar nuevas pruebas contra el señor Rivas, don José Francisco puede y debe respirar tranquilo y, tal y como él mismo ha dicho, una vez archivada la querella, “archivar su disgusto”. Y pensar que, por mucho daño que le haya podido hacer estar sometido durante todo este tiempo a la acción judicial y bajo la espada de Damocles de una posible sentencia condenatoria, mucho mayores habrían sido los perjuicios personales, morales y políticos que habrían traido consigo las sombras de duda, las declaraciones condenatorias, los rumores y chascarrillos malintencionados sobre supuestas actuaciones ilegales de los que, en ese caso y si no hubiera mediado denuncia ante el Juzgado, no habría podido defenderse ni gozar del respaldo legal que ahora ha recibido.
Por eso también hemos de advertir al respecto que los denunciantes han hecho lo que sus conciencias les dictaron; en tanto en cuanto la actuación del Gobierno Municipal en general y la del alcalde en particular en lo que se refiere al convenio del solar de la Estación les generaba algunas dudas referentes a su legalidad, pusieron el asunto en manos de los Tribunales, haciendo lo que creían que debían. Como en nuestro libro de estilo no está ni acudir en auxilio de los vencedores ni jugar con ventaja pronosticando una vez conocido el resultado, como suelen hacer otros, permítanme los amables lectores recordar lo que en esta misma sección escribí hace tres años, recién admitida a trámite la querella contra el alcalde hoy archivada. “Si en su día pedíamos desde estas mismas páginas que cesasen las declaraciones condenatorias y fuera la Justicia la que hablara, hoy únicamente podemos reafirmarnos en ello. Sin menoscabo de recordar a nuestros lectores, y a algunos oradores, que la juez aun no ha dicho la última palabra; que nadie está, de momento, imputado ni mucho menos inculpado; que Rivas figura como acusado en la querella por decisiones que tomó como alcalde y, si se me permite la expresión, que don José Francisco ha podido meter la pata, pero estoy convencido de que no ha metido la mano”. A todo ello, unos cuantos números después, añadía en esta misma sección que “habiendo sido muchas y variadas las meteduras de pata que el Gobierno Municipal talaverano ha protagonizado antes y durante la larga y procelosa elaboración y ejecución del proyecto urbanístico que ha dado lugar al estado actual de la Avenida de Toledo, tan diferente al que en su día se presentó oficialmente, ello no debe llevarnos a pensar que alguien haya metido la mano, salvo que se presenten pruebas concluyentes de ello. Y, al parecer, no las hay”. Dicho y escrito estaba y está.
La mejor embajadoraA punto de cumplir 800 semanas acudiendo puntuales a la cita con nuestros lectores, LA VOZ de Talavera se ha vestido de gala con la entrevista que abre este número, la que mantuvimos con María Luisa Araújo, la talaverana más poderosa e influyente, la mejor embajadora con que cuenta nuestra ciudad más allá de nuestros límites municipales. Vicepresidenta de Castilla-La Mancha, nadie hasta la fecha ha logrado llegar tan alto en el escalafón político, pese a lo cual sigue siendo la persona sencilla y humilde que con tanto cariño y agrado recuerdan sus compañeras y profesoras del colegio de las Madres Agustinas. Y también la brillante estudiante universitaria, primero en la Complutense y luego en la UNED, así como la efectiva licenciada en Económicas y Derecho, cuya capacidad e inteligencia no pasaron desapercibidos ni para Bono ni para Barreda; aquél le dio su primer cargo en la Administración regional y éste la ha convertido en su mano derecha, pilar fundamental de su Gobierno. Un auténtico lujo para Castilla-La Mancha y un orgullo para Talavera y los talaveranos.