EDICIÓN 609
4 de julio de 2020, 20:48:26
Opinión


Zarandeos a la división de poderes en la crisis del COVID-19

Óscar Muñoz Martin, convaleciente por COVID-19 en Talavera de la Reina



Viernes 12 de Junio de 2020.

Que se hace uso de la mentira como forma de hacer política es algo sabido, pero que se haga de manera tan excelente como para adquirir un 'Cum Laude' nos provoca bastante desconcierto.

Estamos siendo testigos de una crisis política, económica y social de las más importantes de la historia moderna de nuestro país. El COVID-19 nos dejará miles de muertos, una difícil situación económica y una desaceleración en valores democrático. Esto nos lleva a pensar que NO saldremos más fuertes. Creo que el asesor del eslogan que dice que sí, que saldremos más fuerbes, debería de ser castigado en el rincón de pensar.

Para mí lo más preocupante es el paulatino cambio de reglas del juego democrático que nos hemos ido dando desde 1978. La jugada de cambiar el sistema desde dentro del sistema huele a naftalina y en España sabemos mucho de eso. Las intromisiones de un poder ejecutivo sobre el judicial no hacen más que atentar contra los valores que nos dejó Montequieu.

Si a esto le sumamos los vaivenes políticos, la falta de lealtad entre políticos hasta del mismo pelaje, la desconfianza de los ciudadanos en su clase política, la recurrida búsqueda del enemigo exterior, la recurrente idea de llevarlo todo al terreno ideológico, la purga de los desafectos a una postura oficial... pues nos desaceleramos en valores democráticos.

Doy algunos ejemplos.

Que está en el punto de mira una actuación del ejecutivo que supuestamente les puede perjudicar, como serían las autorizaciones o desautorizaciones de los eventos solicitados durante marzo, pues nos ponemos nerviosos hasta presuntamente coaccionar o purgar a miembros de la Policía Judicial.

Qué manía tienen éstos de no doblegarse, de no quebrantar su vocación al servicio y sobre todo que costumbre la de mantenerse fiel al ordenamiento jurídico y constitucional (entiéndase la ironía).

Un ministro con una dilatada y excelente trayectoria en judicatura, que presuntamente ha injerido en labores propias de la Policía Judicial, a sabiendas de la dependencia funcional de estos hacia sus magistrados (ver Ley Orgánica 6/85 del Poder Judicial y R/D 769/1987 sobre regulación de la Policía Judicial), pone en duda no sólo la proporcionalidad de la medida sino también su legalidad; posiblemente esto lo tendrá que dilucidar algún día un juez.

Mientras, los ceses, dimisiones, nombramientos y las monedas de plata para una equiparación a años luz no han hecho más que provocar la unanimidad entre escalas y asociaciones del Benemérito Cuerpo, ahora también apodado “patriota”, adjetivo muy gratificante en todos los países del mundo menos, al parecer, aquí. Por resumir este ejemplo, alguien se ha pasado de frenada con salida de vía y colisión incluidas. Pero, ¿por y para qué?

Tal vez para cerrar filas ante unos cargos oficiales o personajes como el mendaz epidemiólogo Fernando Simón, lo que ha supuesto una innecesaria erosión para el Ejecutivo.

Pero además es que estas supuestas intromisiones no han beneficiado a la presunción de inocencia de estas personas, han focalizado la opinión publica en la instrucción de una causa y las han utilizado para llevarlo a un terreno ideológico, donde ese eco siempre va a tener una respuesta debido a nuestro carácter más primitivo e irracional. Si no no seriamos españoles, ahí está nuestra historia para el que la quiera leer. Recordando siempre que leer perjudica gravemente a la ignorancia.

Este ejemplo de supuesta injerencia podría ser algo casual si no tuviéramos otros precedentes, como el ocurrido dentro de Abogacía del Estado durante el juicio del golpe de estado en Cataluña. Sí, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Fue ahí donde se cambiaron las estrategias para allanar los futuros pactos entre futuros socios de futuros gobiernos. Ahora, dentro de una Institución Pública, el fin sí justificará los medios.

Otro ejemplo es la Fiscalía General del Estado. No hay nada que inspire más desconfianza de los ciudadanos en sus instituciones que la solvencia de un carnet de político a la hora de nombrar a su mayor responsable en una institución donde se trabaja con unidad de actuación y dependencia jerárquica.

Con estos ejemplos, creo que se podrían escuchar los lamentos ultratumbas de Montesquieu.

Ahora, Abogacía del Estado y Fiscalía harán tándem durante el proceso de instrucción que llevará la jueza Rodríguez Medel, a la cual le digo ¡ánimo Señoría! muchos la vemos a usted como Agustina de Aragón o una María Pita. Pero no tenemos ninguna duda de que hará apego a su independencia judicial, fuese el resultado que fuese. Esta jueza supone la esperanza para los que defendemos a ultranza el régimen que nuestros padres y abuelos nos regalaron en 1978.

Para finalizar, en mi opinión, a grandes problemas, grandes soluciones. Estoy seguro de que entre 22 ministros y más de 100 asesores quedará alguno con el juicio suficiente como para sacar a los bomberos a sofocar los incendios en las instituciones. Y, por favor, quiten el mechero a los pirómanos.

No tarden mucho. Mientras, los ciudadanos como yo, que he esquivado el COVID-19, por ahora, iremos lamiéndonos las heridas de ese enemigo invisible para cicatrizar las heridas cuanto antes y que nos sirvan para encontrar la normalidad ante el duro confinamiento a que nos han sometido.

Somos un ejemplo, aprendan de sus ciudadanos y bajen a la arena.

La Voz de Talavera.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.lavozdetalavera.com