www.lavozdetalavera.com

LA MALETA DE BACH

Arnaldo Otegi

Arnaldo Otegi

Antonio San Miguel Roldán

miércoles 20 de abril de 2016, 09:49h

Miércoles 20 de Abril de 2016.

Adolfo Suárez fue un hombre de paz. Nadie, en su sano juicio y haciendo honor a la justicia, podría acusarle de, como Secretario General del Movimiento, haber sido cómplice de todos los crímenes del franquismo, o al menos de los que el estado fascista perpetró durante la etapa al frente del Movimiento. Su reputación histórica radica en la posición tan difícil en la que se situó y con la altura que lidió dicha responsabilidad. Le llovieron críticas y tensiones de ambos lados, el de los suyos que le tachaban de rojo y el de los otros, que le veían como un peón de los militares. Todo esto le sirvió para estar, en algún momento de su carrera política, más solo que la una. Odiado por los suyos y por sus enemigos, incomprendido, vilipendiado. El objetivo era la paz, y fue un hombre valiente que se puso al frente de su causa, y se dispuso a encajar todos los golpes. Algo muy parecido le sucede a Arnaldo. Nadie en la orilla en la que se sitúa ha hecho más para conseguir la paz en Euskadi, y sin embargo es maltratado por los suyos y odiado visceralmente por sus enemigos. Arnaldo es tan responsable de los crímenes de ETA como lo fue Adolfo Suárez de los ajusticiamientos del franquismo. No se le recuerda a Suárez una mala palabra contra el dictador, un arrepentimiento expreso de su paso por el Movimiento, una palabra de condena al franquismo. Al igual que al líder de la izquierda abertxale no se le conoce una condena expresa a los atentados de la banda criminal. Caminó hacia la paz, esa fue su penitencia. Exactamente la misma penitencia que le espera a Arnaldo. La misma.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(4)

+

0 comentarios