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TALAVERA VIVA

O pacto... ¡o vamos con la tercera!

Jesús Huete

lunes 27 de junio de 2016, 07:43h
O pacto... ¡o vamos con la tercera!

Lunes 27 de Junio de 2016.

Tras las segundas elecciones, hemos vuelto a la casilla de salida. La formación de un gobierno estable, con apoyos parlamentarios suficientes para aprobar los cambios estructurales que exige la regeneración del país, sigue siendo difícil. Los resultados electorales no han traído el 'sorpasso' de Unidos Podemos al PSOE, como anunciaban las encuestas y daba por hecho Pablo Iglesias, quien, reconvertido para la ocasión en socialdemócrata, ofrecía la vicepresidencia de su gobierno a Sánchez con un alarde impostado de buena voluntad izquierdista. Dados los resultados en estas segundas elecciones, el 'sorpasso' debe esperar a las terceras. Está por ver si este resultado en la zona izquierda del espectro complica más, o simplifica, la formación de gobierno.

Como tras las primeras elecciones, sólo hay tres posibilidades de gobierno estable:

a) Un gobierno 'de izquierdas', encabezado ahora por Pablo Iglesias, que incluya a todas sus 'mareas', a algunos partidos independentistas, y apoyado, por activa o por pasiva, por el PSOE; esta 'marejada' supondría el fin del PSOE.

b) Un gobierno de 'centro-derechas' encabezado por el PP, con apoyo, activo o pasivo, de Ciudadanos y/o del PSOE, con un programa de gobierno que incluya algunos de los cambios estructurales propuestos por esos partidos; lo cual exigiría una dura negociación y alguna renuncia personal.

c) Un Gobierno de 'centro-izquierdas', formado por Unidos Podemos, PSOE y Ciudadanos; rechazado ya por Iglesias y Rivera.

Pablo Iglesias sigue capitalizando el descontento social y la absorción de Izquierda Unida, de la que salió hace años porque no le dejaban mangonear, y ha aumentado sus escaños. Con una capacidad camaleónica tan evidente, que se convierte en simple cinismo político, adapta sus propuestas a los diferentes auditorios. Sus guiños socialdemócratas no son sinceros. Se asemeja a aquellas actrices de las películas del 'destape', que justificaban sus desnudos “por exigencias del guión”. Muchos de sus votantes saben que sus políticas son inaplicables, pero apoyan su “asalto a los cielos”. Como un personaje de José Mota, Iglesias piensa: “Tú dame hueco; que luego yo ya…”.

Ciudadanos no ha conseguido romper su techo de las elecciones pasadas. Ha caído. Se ha enzarzado en una guerra de guerrillas con el PP, por una imaginaria frontera que no se ha movido demasiado. Y el PP sigue en sus trece con Rajoy al frente. Albert Rivera exige la cabeza de Rajoy, porque supone que durante la próxima legislatura saldrán los juicios de Bárcenas, Gürtel y demás corrupciones peperas, que impactarían como torpedos en la línea de flotación de un gobierno presidido por el de Pontevedra. Ganar en minoría con votos del miedo, o de pensionistas agobiados, no es librarse de la Justicia.

Puede apreciarse fácilmente que en las tres opciones de gobierno indicadas más arriba la clave de bóveda es el PSOE. Por ello, este partido arriesga seriamente su futuro en función de que haga un análisis riguroso de la situación y tome las decisiones correctas. Si se alía con Podemos, puede acabar muerto, como Trintignan en el película de Risi. Felipe González ha avisado en un mitin: “Nosotros los socialistas no podemos tener como socios a quienes quieren trocear España".

Por otra parte, si permite un gobierno del PP, convertiría a Iglesias en líder de la oposición. El PSOE tiene ante sí el problema de elegir entre “susto o muerte”; debe decidir definitivamente si “está a setas o a Rolex”. Si dice lo mismo en Cataluña que en otros territorios; si está por hacer reformas sensatas o por la revolución bolivariana; debe de explicar por qué pacta con Unidos Podemos en Ayuntamientos y Comunidades, pero no en el Gobierno de la nación; debe decidir si se rige por los intereses de sus barones regionales o por los de España, aunque en Castilla-La Mancha es positivo el acuerdo.

Y el PSOE debe rechazar el falso dilema de “cambio o continuidad”, porque es obvio que un gobierno de consenso con otros partidos -aunque incluyera al PP- puede producir grandes cambios, y acabar con la actual política del partido conservador, que ha sustraído gran cantidad de votos de Ciudadanos.

Es lo que hay. O pactan un gobierno estable... O ¡vamos con la tercera!

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