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Lo que conviene saber sobre la legionella y su prevención

Lo que conviene saber sobre la legionella y su prevención
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viernes 01 de junio de 2018, 10:28h

Viernes 1 de Junio de 2018.

La legionella es una bacteria que tiene su hábitat en ambientes acuáticos naturales, como lagos, ríos, pantanos, etcétera, en los cuales siempre se encuentra presente. Cuando se multiplica, no sólo puede transmitir enfermedades al ser humano, sino que puede llegar a afectar los abastecimientos de agua de las ciudades.

Para que esta multiplicación se produzca, tal y como nos comentan desde Laboratorios Omega, tienen que producirse una serie de requisitos, entre ellos el estancamiento de agua o que la temperatura se encuentre entre 20º y 45º C.

La bacteria la legionella produce una enfermedad conocida como legionelosis, la cual puede manifestarse en forma de infección pulmonar, conocida como “enfermedad del legionario”, o como un síndrome febril, en cuyo caso recibe el nombre de “fiebre de Pontiac”.

CÓMO SE TRANSMITE

La enfermedad se contrae a través de las vías respiratorias. El origen suele hallarse en las torres de refrigeración o de otras instalaciones que contengan agua al encontrarse las bacterias dentro de pequeñas gotas, que, al ser inhaladas, van a los pulmones, dando origen a la enfermedad.

En contra de lo que creen muchas personas, hemos de tener claro que esta enfermedad no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. Tampoco se transmite jamás ni de persona a persona ni de animal a persona.

INSTALACIONES DE RIESGO

Se consideran como instalaciones de riesgo las que permiten que la bacteria sobreviva y se multiplique, formando al mismo tiempo aerosoles, como duchas o grifos.

De las instalaciones con riesgo, las más peligrosas son las de agua caliente sanitaria que distribuyen el agua por la red de tuberías. El riesgo es considerable en los depósitos comunitarios de agua caliente, desde los cuales la bacteria puede multiplicarse y llegar a colonizar las duchas de las viviendas.

En cambio, los sistemas que calientan el agua de manera instantánea, sin depósito, como los calentadores, no entrañan ningún riesgo.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Para prevenir la existencia y la multiplicación de la bacteria legionella, es preciso evitar que el agua se estanque y que la temperatura sea la que propicia la supervivencia de la bacteria.

Se pueden tomar diversas medidas de prevención, dependiendo de las instalaciones.

Depósitos de agua fría

Deberán taparse con una cubierta impermeable y evitarles el calor excesivo. Asimismo, deberán limpiarse y desinfectarse anualmente, y disponer si es posible de algún sistema de renovación continua del agua.

Sistema de agua caliente centralizado

En este caso se deberá contar con una empresa que limpie los tanques y que lleve a cabo los tratamientos preventivos adecuados, por lo menos de manera anual.

Termo eléctrico o caldera de combustión con acumulador

El acumulador deberá de tener siempre una temperatura de más de 60ºC, y no deberá ser apagado por la noche.

Conjunto de grifos y duchas de la vivienda

En este caso es importante evitar el uso de filtros, y, en caso de haber, deberán estar sometidos a una profunda limpieza.

Una vez a la semana se han de purgar los grifos que se utilizan poco, para lo cual dejaremos que el agua corra por ellos por lo menos 5 minutos.

Se recomienda que los difusores sean de gota gruesa, especialmente en las duchas. Como mínimo, una vez al año, se deben desmontar y desinfectar. Esto último podemos hacerlo con lejía, sumergiéndolos en la misma.

Jacuzzi o bañeras de hidromasaje

En este caso lo más recomendables es limpiar y desinfectar la bañera cada vez que se usa.

Equipo de aire acondicionado

Una vez al año, deberán de limpiarse las bandejas de recogida de condensados, que deberán de ser desinfectadas con lejía.

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