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CON M DE MUJER

No me hables, ¡mírame!

No me hables, ¡mírame!

M.L. Ventura

Viernes 21 de Diciembre de 2018.

Dicen los estudiosos que el lenguaje corporal es un componente de la comunicación que debemos tener muy en cuenta porque proporciona información sobre nuestro carácter, ya que tendemos a expresar nuestro estado de ánimo mediante el mismo.

Hemos oído muchas veces que saber comunicarse es un arte y, aunque hay quien considera que el asunto no es tan complejo y que basta con tener un poquito de vocabulario, parece que la realidad es mucho más ambigua.

Es cierto que básicamente basta con conversar para hacer saber a los demás sobre nosotros o conocer sobre ellos, pero hay muchas otras formas de comunicación que durante el día a día nos pasan desapercibidas, porque las transmitimos de una forma totalmente involuntaria.

Por ejemplo, sepan que las plantas adquieren información de su interés a través de las raíces; es así como se informan de las características del suelo en el que se desarrollan para después transmitir señales a sus congéneres mediante la liberación de gases; es más, estudios realizados por investigadores descubrieron que estas comunicaciones les permiten ajustar su crecimiento y distribuir así de una forma más ventajosa los recursos como, por ejemplo, la redistribución el espacio entre las de su especie para evitar la competencia con otras plantas.

La comunicación entre animales se asemeja más a la del ser humano; en general todos emiten algún tipo de sonido, algunos incluso imitan palabras, pero en con frecuencia recurren a la química, las señales eléctricas, las táctiles, los movimientos...

Como ven, las capacidades comunicativas son vitales entre seres vivos porque todos tendemos a socializar y esta, y no otra, es la razón de que hayamos encontrado el modo de comunicarnos, aunque existan diferencias de todo tipo entre nosotros, porque lo que en verdad precisamos es hacernos entender, sentirnos visibles para los demás, ¡que nos comprendan para no sentirnos aislados! pues la soledad nos genera tristeza, nos deprime anímicamente y nos conduce al ostracismo y a la muerte.

Así, el hombre comenzó por hacer ruidos similares a los sonidos que oía en la naturaleza: los emitidos por los animales, los rumores producidos por los árboles al ser mecidos por el viento, los susurros del propio viento...; todo ello les llevaba a emitir sonidos guturales y gritos, ya que sus laringes no estaba desarrolladas para emitir palabras y éstas no se conocían como tales. Después de estas primeras formas de expresión comenzaron a utilizarse los dibujos, hasta que el lenguaje se fue desarrollando a medida que el cerebro y demás órganos comprometidos evolucionaron.

Pues bien, a pesar de lo progresado en este aspecto, resulta que de nuestros primitivos ancestros aún conservamos el idioma del cuerpo o expresión corporal, una forma involuntaria de comunicación en la que recurrimos a las miradas, los gestos, los movimiento, etcétera, y que, bastante más a menudo de lo que creemos, transmite un fiel retrato de nosotros mismos.

Aunque por un lado existan muchos factores externos - los ruidos, el clima, etcétera- que afectan a nuestra comunicación corporal, y que otras tantas veces somos un duelo entre lo que sentimos y lo que expresamos, es meridianamente posible analizarnos a partir de este conjunto de signos que siguen anclados en nosotros desde nuestros antepasados.

Las sonrisas, las miradas, los gestos de los labios, los movimientos de brazos, manos y piernas, la posición de la cabeza..., todo ello forma parte de nuestro yo interior y traslada visiblemente nuestras emociones a los demás, aunque no nos estemos expresando con palabras.

De esta forma, cuando gestualizamos estamos utilizando un área del cerebro denominada “broca”, que está directamente implicada en el proceso de comunicación y que nos permite activar los movimientos de las manos consiguiendo que nuestra expresión verbal se vea reforzada y traslademos con mayor claridad aquello que queremos decir, haciendo nuestro mensaje más comprensible.

Podemos pues decir que a través de nuestra comunicación corporal nos desnudamos anímicamente y nos mostramos al mundo, desprovistos de los adiestramientos sociales.

Sepan también que la comunicación entre cuerpo y mente es recíproca; es decir, podemos reflejar nuestras emociones interiores en nuestro cuerpo físico, de igual modo que adoptando una determinada posición física en un momento determinado nuestra mente puede sentir la emoción asociada; los grandes del mundo de la interpretación lo saben muy bien.

Como ven, definitivamente comunicarse es un arte y en función de nuestro control y destreza nos condiciona y nos expone de un modo u otro. Aprender a detectar incongruencias entre el lenguaje verbal y el corporal nos puede resultar muy útil a la hora de conocer a los demás, más allá de lo que nos cuenten.

Por cierto, que si ustedes son de mucho sonreír tengan en cuenta que la función de la sonrisa es la de crear un vínculo social que favorezca la confianza y elimine cualquier sensación de amenaza, pero que a la vez puede transmitir sumisión y falta de autoridad.

No obstante, por favor, ¡sonrían, sonrían, sonrían! no dejen que una mala interpretación sobre ustedes les robe la sonrisa tan importante para nuestra felicidad personal. Y si, llegado el caso, se han de aclarar malentendidos... ¡siempre nos queda la palabra!

Aprovecho para felicitarles las fiestas navideñas y desearles un año plagado de buenos gestos y muchas, muchas sonrisas.

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    Últimos comentarios de los lectores (5)

    4520 | Marisol - 23/12/2018 @ 10:03:13 (GMT+1)
    De ahí que actores y actrices sean más o menos grandes dependen de como se reflejen en el personaje. Felices fiestas navideñas .
    4518 | Alicia - 22/12/2018 @ 19:00:28 (GMT+1)
    Ni siquiera con control podemos escaparnos de enseñarnos cuando gesticulamos . Feliz Navidad
    4513 | Carlos - 21/12/2018 @ 21:44:46 (GMT+1)
    Creo que es un factor importante para conocer a las personas. La comunicación no verbal es nuestro auténtico yo.
    4512 | Ester - 21/12/2018 @ 19:22:36 (GMT+1)
    Esto como todo, cuestión de experiencia. Feliz Navidad.
    4511 | Bernardo - 21/12/2018 @ 14:14:12 (GMT+1)
    Nada como una sonrisa para claudicar y si es como la suya más aún. Felices fiestas tenga usted .

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