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CON M DE MUJER

¿De verdad de la buena?

¿De verdad de la buena?

M. L. Ventura

Viernes 15 de Febrero de 2019.

Existen gran número de tópicos populares sobre cómo nos afecta física y emocionalmente el hecho de estar ebrios y el más famoso de todos es, seguramente, aquel que dice que “los borrachos y los niños siempre dicen la verdad”.

Pues bien, según los entendidos, los niños mienten y los borrachos también.

En realidad los expertos informan que al “agarrar un ciego, un pedo, una melopea, un cebollón” -o como ustedes quieran llamarlo, porque en lenguaje popular hay hasta 110 formas diferentes de referirse a ello- no hace que seamos más sinceros, sino que bajo los efectos del alcohol somos incapaces de reprimir o controlar nuestros impulsos y que nuestra capacidad de razonamiento y reflexión, así como nuestra lingüística oral, se ven afectadas por la ingesta y, muy lejos de “ayudar a decir la verdad” lo que sí hace es provocar algunos cambios conductuales que pueden ir desde la desinhibición hasta el deterioro en la capacidad de juicio, pasando por la descoordinación, la inestabilidad funcional, la irritabilidad, etcétera; hasta, en los casos más graves, la amnesia, la pérdida de conciencia, el coma e incluso la muerte por depresión cardiorrespiratoria.

Los seres humanos tomamos decisiones basándonos en nuestro sistema cognitivo racional y en nuestras emociones, y el consumo de alcohol provoca que nuestro raciocinio se ofusque y que nuestros sentimientos se alteren; es decir, nos volvemos más atrevidos porque infravaloramos los riesgos que existen a nuestro alrededor y, aunque no nos incapacite para controlar nuestras acciones, sí que lo hace sobre el grado de importancia que damos a las cosas.

Aunque se ha reconocido al alcoholismo como la toxicomanía de mayor relevancia y extensión a nivel mundial, a pesar de estar considerada como una puerta de entrada al consumo de otras sustancias también adictivas, y aún a sabiendas de que es causa de alrededor de 60 enfermedades y dolencias de diferentes tipos (cardiovasculares, gastrointestinales, pulmonares, esqueléticas, cancerígenas, mentales…), resulta significativo que tal fenómeno aún no se haya abordado con la responsabilidad social que corresponde y vaya en aras de convertirse en un mega-grave problema de salud pública que, en otro orden de cosas, supone un elevado coste social en materia socio-sanitaria.

Inicialmente no parece existir una causa común entre los alcohólicos, aunque sí hay factores que pueden desempeñar un papel importante en su desarrollo; de hecho, con el progreso de las técnicas de estudio del ADN, han surgido evidencias que apuntan a una tendencia genética a desarrollarlo, que viene determinada por el propio genoma del sujeto.

Crecer en un hogar donde ingerir alcohol se considera algo normal y hasta es cotidiano y/o rodearse de personas o ambientes que lo favorezcan, es un conflicto en el que se ven inmersos un cada vez más revelador número de jóvenes, cuyos fines de semana suelen girar en torno al consumo.

Así, según palabras de expertos, podemos concluir que si alguien ha tomado alguna copa de más sabe muy bien lo que está haciendo, sólo que se siente más “liberado” y no le importan las consecuencias. Lo que probablemente sí ignora es el daño real que ello le hace a la salud, porque no existen estrategias informativas suficientes para llegar hasta los sectores más desinformados y vulnerables.

Por poner un par de ejemplos, advertir adecuadamente de que consumir con frecuencia predispone al alcoholismo; de que tener ascendientes que lo son o lo han sido es un factor de riesgo; o informar de que un alcohólico no es un “borracho”, sino un enfermo mental que padece un trastorno obsesivo compulsivo que lo lanza al consumo de una manera incontrolable, serían formas de enfocar el problema desde la más inmediata realidad.

El consumo nocivo de alcohol mata a más de 3 millones de personas al año; yo creo que es un cifra de peso suficiente como elaborar cuantas estrategias sean necesarias para erradicar su consumo.

Afortunadamente, ya se han elaborado fármacos para tratarlo de manera eficaz y, como en todo, también existe la parte amable: la dipsomanía es la adicción que mejor responde a los tratamientos ¡Salud!

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  • ¿De verdad de la buena?

    Últimos comentarios de los lectores (5)

    4741 | Tere - 17/02/2019 @ 15:15:01 (GMT+1)
    No sólo fallecen quienes son alcohólicos tambien hay víctimas de la irresponsabilidad de conducir bebido . Hay que tomar medidas contundentes de firma urgente.
    4739 | Prado - 16/02/2019 @ 09:06:31 (GMT+1)
    El abuso del alcohol es un problema serio, no solo tiene multiples consecuencias fisicas si no tambien psicologicas. Estoy de acuerdo en todo lo q expresas en este excelente articulo.
    4737 | Carlos - 15/02/2019 @ 23:25:35 (GMT+1)
    Las administraciones están mucho más interesadas en recaudar que en erradicar . ¡el Negocio es el Negocio!
    4736 | Jesús - 15/02/2019 @ 23:21:18 (GMT+1)
    Hoy día entre los jóvenes (e incluso no tan jóvenes) lo de emborracharse parece de lo más normal, y eso es algo preocupante.
    4734 | Bernardo - 15/02/2019 @ 14:39:49 (GMT+1)
    Mientras siga siendo un gran negocio, como el del tabaco o las apuestas, no se hará nada para evitarlo. No hay nada más patético que una persona ebria expuesta a las risas ajenas.

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