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Momento de la detención de uno de los integrantes del clan Kutayni, presunto miembro de la cédula yihadista que operaba en Madrid
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Momento de la detención de uno de los integrantes del clan Kutayni, presunto miembro de la cédula yihadista que operaba en Madrid

Una célula yihadista descubierta en Madrid enviaba vehículos blindados y militares a Al Qaeda desde un pueblo de Toledo

Jueves 27 de Junio de 2019.

El clan de los Kutayni, célula yihadista desmantelada por la Policía Nacional la semana pasada en Madrid, utilizaba una nave industrial en la localidad toledana de Cedillo del Condado para almacenar vehículos blindados y militares, generadores eléctricos, repuestos y diverso material que periódicamente enviaba a las milicias terroristas de Idlib.

La citada célula yihadista almacenó desde 2018 en una nave industrial de Cedillo del Condado la logística que después enviaba a milicias terroristas en Idlib, una ciudad al noroeste de Siria donde anida Al Qaeda, según recoge un escrito de la Fiscalía al que ha tenido acceso el diario El País, que lo ha hecho público este jueves.

DESDE CEDILLO A LATAKIA

Según esa información, el clan de los Kutayni transportaba el material desde el citado municipio toledano hasta el puerto sirio de Latakia, para lo cual recurría a la empresa de contenedores Transitaria Ibertrans Service.

Los investigadores -señala el citado diario- conectan al padre del administrador de esta firma madrileña, el presunto patriarca del grupo, Fares Kutayni, con vínculos terroristas “al más alto nivel” y señalan que su hermano está considerado el referente de la filial siria de Al Qaeda.

RELACIÓN CON UN CONDENADO POR EL 11-S

Además, relacionan a Fares Kutayni con Imad Eddin Barakat, que fue condenado a 27 años de prisión por los atentados del 11-S, que se cobraron la vida en 2001 de casi 3.000 personas en un ataque múltiple al World Trade Center, al Pentágono y en Shanksville (Pensilvania).

La logística enviada desde España a Oriente Próximo por la célula española, integrada por una decena de miembros, acababa en proveedores de las milicias o en manos de los propios terroristas.

CARNICERÍA COMO TAPADERA

Por lo que respecta a los ingresos que recibía el clan, los justificaban con facturas falsas y la gestión de una carnicería en la Mezquita Central de Madrid, que urlizaban como 'tapadera' y cuya contabilidad paralela era supervisada de cerca por el patriarca. El dinero B recaudado viajaba a golpe de hawala y correos humanos allí donde lo precisaba el grupo.

La organización, que propugnaba desde Madrid la instauración mundial de la sharia, ley islámica, mantenía una doble cara: la oculta, conectada con la financiación del yhihadismo; y la pública, como potentada familia de negocios propietaria, entre otras, de empresas de compraventa de camiones como Emirtrucks y Emirtrucks Trading, con las que operaban en los países del Golfo.

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