www.lavozdetalavera.com

OTRAs VOZes

Coronavirus: Disculpa política y madurez democrática

Coronavirus: Disculpa política y madurez democrática

Óscar Muñoz Martín, convaleciente por COVID-19 en Talavera de la Reina

Martes 19 de Mayo de 2020.

Algunos historiadores han analizado la respuesta de las sociedades ante las pandemias estableciendo etapas. La primera es cuando las sociedades reaccionan protegiendo sus intereses económicos y políticos ignorando los datos. Así, hasta que la aceleración de contagios y muertes les hace entrar en una segunda fase, la de reconocimiento. La tercera fase sería de la reclamar explicaciones, ya que las pandemias someten a las sociedades a un gran estrés. Bien, pues una parte importante de la población nos encontramos en esta fase.

Fue en el mes de enero cuando China permitió la difusión de imágenes, los contagios y muertos les hacían construir un hospital en tan solo 10 días, pero el sentido común nos decía que los datos oficiales se podrían multiplicar por tres. El enemigo era invisible, no le importaban fronteras, razas, religiones, política o economía, se introducía en tu organismo de manera silenciosa, era insaciable y muy letal. Las imágenes eran perturbadoras y deberían haber invitado a todos los países a tomar buena nota. ¿Qué hizo España?

La OMS no ayudó, sólo cuando los datos fueron muy serios altamente preocupados declararon la “Pandemia”. Hicieron sonar la alarma de forma alta y clara y todos los países debían de adoptar medidas urgentes y agresivas. ¿Pero qué hizo España?

La primera batalla que ganó el coronavirus en España fue en Barcelona y de carácter económico. El “Mobile World Congress” (24 al 27 febrero) se suspendió en contra de las autoridades sanitarias, que se ratificaban en que no existía riesgo sanitario alguno. Pero las deserciones de AT&T, Vodafone, Deutsche Telekom, Intel o Facebook, entre otras, hicieron suspenderlo.

La expansión de la pandemia llegó a nuestros países vecinos, Italia adoptó medidas urgentes y agresivas cerrando fronteras, suspendiendo clases, actividades laborales y aglomeraciones públicas. Confinaron a 16 millones de personas en el epicentro de la pandemia; Milán, Venecia y Parma quedaron desiertas. ¿Pero y nosotros?

La segunda batalla ganada por el invasor fue el 8 de marzo de 2020. Con 17 muertos y más de 500 contagios en Madrid, se dio carta blanca para la celebración del 8-M. En la capital se juntaron 120.000 personas y en otras ciudades y pueblos otros miles. Entre algunos carteles como “El machismo mata más que el coronavirus” o “No hay peor virus que el patriarcado”, algunas ministras se pusieron guantes de látex, eso sí violetas, para ir acorde con la reivindicación, pero con la consigna de “Nada de besos”. El protocolo se lo saltó Irene Montero, que alternó besos con estornudos, al igual que Ortega Smith, se le supone.

El 18 de marzo celebramos el partido 0 en Italia. Se enfrentaron Atalanta y Valencia en Milán, capital de Lombardía y epicentro del virus, con 45.000 aficionados bien juntitos antes, durante y después de un partido que no se debió celebrar.

Ante las imágenes de China, las recomendaciones de la OMS, las medidas agresivas de Italia y otros países europeos, nosotros nos fuimos de manifestación, mantuvimos las fronteras interiores y exteriores permeables e hicimos vida normal, toda una bomba biológica. En mi opinión, la celebración del 8-M fue un acto temerario e irresponsable, deberían de pedir disculpas por ello, pero eso supondría reconocer errores y la política española pocas veces ha estado a la altura, aunque sería un buen síntoma de madurez democrática y de conciliación con el pueblo.

A la postre hemos ido conociendo a un personaje altamente mendaz y pérfido, el el señor Fernando Simón, que nos dejará frases para la posteridad como: "... no es necesario que la población utilice mascarillas...", "... el escenario no plantea una situación de suspensión de actos públicos...", "... creemos que España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado...", "... si mi hijo me pregunta si puede ir ala manifestación, le voy a decir que haga lo que quiera...", "... en España ni hay virus ni se está trasmitiendo...". Estas frases nos han hecho dudar respecto a su capacidad de asesoramiento.

Simón reconoció el primer muerto en España el 3 de marzo y supimos que la fecha de fallecimiento había sido el 13 de febrero (por esas fechas se defendía la celebración del Mobile Word Congres). Sólo la concatenación de hechos le ha obligado a evolucionar en su discurso oficial e ir reconociendo cosas. A camino de 230.000 contagios y 30.000 muertes, oficialmente se reconoce que será difícil saber la totalidad de fallecidos.

Algunas autoridades judiciales, como las de Castilla León y Castilla La Mancha (debería de cundir el ejemplo), han marcado directrices a sus registros civiles para que den claridad ante el baile de cifras oficiales. Las fórmulas para maquillar la cifra real de muertos no hacen más que levantar más la suspicacia del ciudadano, siempre y cuando se tenga un criterio objetivo.

Fernando Simón sigue sin invitaciones a abandonar la pantalla por su deficiente asesoramiento técnico, los datos en España son tremendos. Tampoco ningún responsable político nacional ha asumido responsabilidades por omisiones o acciones en labores de previsión, prevención y gestión. Aunque ya hay algún responsable autonómico que parece dar síntomas de cierta dignidad política al ir reconociendo cosas, oficialmente la consigna es pasar de puntillas mirando hacia otro lado, pero la losa de muertos les debe de invitar a hacer lo contrario, les perseguirá de por vida.

Ante estas evidencias y otras muchas que dejamos en el tintero, muchos como yo EXIGIMOS DISCUPAS OFICIALES y UNIDAD DE ACCIÓN POLITICA. Será la única manera de ir acercándose a la UNIDAD DE ACCIÓN SOCIAL que tanta falta hace, ya que la fractura social se hace cada vez más palpable en la sociedad civil.

Mientras tanto, aplaudiremos con el corazón a los muertos en soledad y sin sepelio digno. Todos tienen nombres, apellidos, familias... y que nadie frivolice con estas cifras, son muchos. Aplaudiremos a los miles de enfermos que siguen luchando, hay que apoyar a sus familias. Reconocemos y felicitamos la inconmensurable labor del personal sanitario, a los que como mínimo se les debería hacer de oficio la prueba de seroprevalencia.

Aplaudiremos también a nuestros farmacéuticos, personal de residencias de ancianos, Guardia Civil, Policía, Ejercito, Policía Local, Protección Civil, Bomberos, transportistas, personal de servicios públicos y privados, a las grandes y pequeñas empresas cuya solidaridad social ha sido ejemplar y a todo particular que, de una manera u otra, haya sacado lo mejor de sí mismo y sin intereses por los demás.

Somos un gran pueblo, independientemente de lo que hagan o digan nuestros políticos. Sigamos siendo responsables y entre todos venceremos al coronavirus.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de La Voz de Talavera

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.