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La próxima vez que no te engañen

La próxima vez que no te engañen

Rafael Cano García, abogado y miembro de la Asociación Católica de Propagandistas en Talavera

viernes 05 de junio de 2020, 10:56h

Sábado 6 de Junio de 2020.

“El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común. Se necesita tanto la preparación profesional como la coherencia moral”. Benedicto XVI, Caritas in veritae. 71.

Este aserto del entonces Papa Benedicto XVI, que suscribo en su totalidad, llama la atención sobre varios asuntos de gran actualidad en relación con la vida política, económica y social en España, y en gran medida en el resto del mundo.

Al hablar de hombres rectos me viene a la memoria el recientemente fallecido D. Julio Anguita, una persona que concebía una cosmología, antropología e ideología que están en mis antípodas y al que, a pesar de mis diferencias con el mismo, le reconozco su coherencia, su coherencia vital con su pensamiento, que hoy en día no abunda, así como su disposición al diálogo.

Sus obras y modo de vida respondían a sus pensamientos, de modo que desde mi perspectiva sí se le puede considerar un hombre recto, a diferencia de otros políticos de su línea ideológica como el Sr. Sánchez y el Sr. Iglesias, quienes con un simple examen de sus palabras y actos (sólo hay que echar un vistazo a la hemeroteca) están instalados en la incoherencia y no tienen inconveniente -como afirmaba el Sr. Iglesias- en “cabalgar contradicciones”, que no es más que un eufemismo de simplemente mentir en beneficio propio.

Afirma Benedicto XVI que el desarrollo, entiéndase “progreso” en el discurso de la izquierda política, requiere operadores económicos y agentes políticos que “sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común”. El progreso o desarrollo requiere determinar un destino que debe responder a las siguientes preguntas: ¿Progreso o desarrollo hacia dónde, con qué destino? y ¿qué es “el bien común”?

Para las ideologías extremas liberales/capitalistas ese progreso se instala exclusivamente en el individuo (individualismo) y para las socialistas/comunistas en el estado (colectivismo). Ambas posturas son materialistas e ignoran en un caso a la sociedad y en la segunda, la persona.

En las sociedades occidentales, incluida la nuestra, ningún partido moderado de la derecha niega la necesidad de una política social y cierta intervención de los mercados para corregir injusticias, y ningún partido moderado de la izquierda niega la necesidad del mercado libre, con correcciones, como mejor método de generar riqueza en una sociedad...

Y ello, toda vez que los regímenes comunistas, en sus distintas versiones y en distintos grados, han demostrado su fracaso en lo económico y su deriva totalitaria en lo que a derechos fundamentales se refiere (recuérdese la Unión Soviética, Cuba, Venezuela, Corea del Norte y la misma China que inicia tímidas aperturas en lo económico pero no en derechos políticos).

En lo económico, el capitalismo “salvaje” también ha demostrado históricamente que genera injusticias que requieren correcciones. El “bien común” que identifican y defienden las opciones extremas no es tal, pues pisotean los derechos fundamentales de toda persona.

¿Y qué ocurre en España? Desde la presidencia del Sr. Rodríguez Zapatero se ha iniciado un revisionismo y polarización de la sociedad española que pretende restar el valor de una Transición que es considerada ejemplar en todo el mundo y que nos llevó de un régimen autoritario a la democracia, idealizando una República que distó mucho de ser ejemplar y desembocó en una de las páginas más negras de nuestra historia, la Guerra Civil.

Ese revisionismo y polarización, con tintes adanistas, no se corrigió en el periodo de la presidencia del Sr. Rajoy, que mantuvo de forma continuista leyes claramente ideológicas del periodo anterior y se centró exclusivamente en lo económico ignorando otros aspectos también importantes.

Aparecen en escena el Sr. Sánchez y, desde las movilizaciones del malestar del 15M, el Sr. Iglesias. El Sr. Sánchez, expulsado del poder interno del PSOE por una ejecutiva, entre los que estaba el Sr. Page, precisamente para que no hiciera lo que finalmente ha hecho, vuelve al poder en el PSOE con un partido de militancia cada día más radicalizada (ya comenzó la radicalización el Sr. Rodríguez Zapatero) y que, vistos los acontecimientos, ha renunciado al camino que inició D. Felipe González en Suresnes renunciando el PSOE al marxismo y adentrando al PSOE en la modernidad de la socialdemocracia al estilo europeo.

Ya instalado en el poder interno del PSOE, el Sr. Sánchez ha “laminado” cualquier discrepancia interna y llega al poder del Estado con una moción de censura apoyada por activa y por pasiva (no de forma gratuita) por aquellos con los que nunca iba a pactar (dixit) intentando transmitir una imagen de moderación que los acontecimientos y la hemeroteca desmienten cada día.

Pero, vamos a ver quién es el personaje y dónde nos quiere llevar en su “progreso”. Nuestro presidente en la campaña electoral afirmó en diversas ocasiones que nunca pactaría con Podemos por su carácter comunista bolivariano, que sólo llevaría a las cartillas de racionamiento y que le haría perder el sueño a él y a la mayoría de los españoles.

Después de las últimas elecciones generales, en menos de un día había llegado a un acuerdo de gobierno con el Sr. Iglesias. Este actuar implica una clara estafa al electorado moderado de izquierdas, pues hace exactamente lo contrario de lo que manifestó que iba a hacer, e implica también que es una persona dispuesta a hacer cualquier cosa para llegar al poder.

Hombre muy recto no parece, a la luz de sus actos y palabras; pero vayamos al requisito de la profesionalidad: el Sr. Presidente del Gobierno es Doctor en Economía, con una tesis doctoral en la que todo apunta que fue plagiada y ni siquiera por él; y no tiene un currículum reseñable fuera de medrar en el partido y de ahí en la política a cargos públicos, de modo que parece que sus méritos se reducen a tener buena planta y gran habilidad para la manipulación y la mentira.

El Sr. Iglesias, el segundo personaje en la escena de gobierno, no engaña, es comunista y pretende la instauración de un régimen comunista bolivariano previa destrucción del régimen constitucional de 1978. Sólo hay que escucharle y leerle en la extensa hemeroteca en la que justifica el uso de la violencia y la mentira como instrumentos políticos para el “asalto a los cielos”.

Llega a la vida pública como adalid de los pobres y trabajadores, hablando de casta y de puertas giratorias, y ahora, una vez en el gobierno, en su vida privada y pública él y sus correligionarios dan todos los días ejemplos de todo lo contrario, convirtiéndose en todo aquello que criticaban, una “casta”.

Ante la circunstancia que sufrimos en España de un gobierno social-comunista, que con sus apoyos parlamentarios (nacionalistas reaccionarios, filoetarras y golpistas independentistas) conforma un auténtico Frente Popular al estilo de los años 30, nos encontramos con un PP que, con el Sr. Casado al frente, intenta, al modo en que lo hizo el Sr. Aznar en su día, agrupar en torno a si el espectro político a la derecha de PSOE y que, al haberse radicalizado el PSOE, dejando huérfano de opciones políticas al votante moderado de izquierdas, es el único referente moderado al día de hoy en el espacio político del centro.

Ciudadanos, que podría haberse situado en la centralidad, sigue apostando por políticas liberales y moderadas en lo económico y de extrema izquierda en cuestiones de tinte social, como son la maternidad subrogada, eutanasia, aborto, etcétera, en las que se echa en brazos de la extrema izquierda sin reparos, y a la postre pasa de intentar sustituir al PP en el liderazgo del centro-derecha a pactos difícilmente comprensibles con un PSOE que pisotea literalmente derechos fundamentales y la división de poderes sin ningún rubor, blanqueando al Gobierno Sánchez-Iglesias.

A la derecha del PP tenemos a VOX, un partido ideológicamente conservador -que no de extrema derecha, como afirman todos los terminales mediáticos del Gobierno y el mismo Gobierno, tachándoles en palabras de su Vicepresidente de golpistas- y constitucionalista que, como resultado de la polarización y en una estrategia más que discutible, tiene un discurso con modos populistas que la extrema derecha, residual durante las últimas décadas, le ha comprado hasta el punto de buscar refugio en ese partido.

En definitiva, con un presidente del Gobierno en su proyecto personal de mantenerse en el poder a toda costa, llegando a pactar incluso con Bildu, y su alter ego, el Sr. Iglesias, en un proyecto comunista, en el que ambos sin ningún rubor asaltan todas las instituciones del Estado poniéndolas a su servicio -como son el blindaje del Sr. Iglesias en la Comisión del CNI, Abogacía del Estado, la Fiscalía General, el CIS, RTVE, ahora la Comisión de la Competencia, etcétera, riegan de millones de euros a las dos principales plataformas de comunicación privadas y persiguen cualquier discrepancia tachándola de fascista, sólo nos queda a los ciudadanos el recurso a la memoria.

Y, con ese recurso memorístico, recordar a la hora de depositar la próxima vez nuestro voto quiénes son hombres rectos y buenos profesionales y no darlo a personajes moralmente deplorables y profesionalmente incompetentes, sean del partido que sean, a la izquierda o a la derecha del espectro político.

La mentira en un político no puede resultar gratis.

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