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DENTRO Y FUERA

Nueva normalidad: adaptarse a la situación y seguir haciendo

Nueva normalidad: adaptarse a la situación y seguir haciendo

Tirso Lumbreras

lunes 22 de junio de 2020, 11:36h

Lunes 22 de Junio de 2020.

La finalización del Estado de Alarma supone, en principio y salvo rebrote de los contagios y decisión del Gobierno en sentido contrario, el inicio de lo que se ha dado en llamar La nueva normalidad' o, lo que es lo mismo, el comienzo de un nuevo periodo en el que se recupera la plena actividad social y económica con obligado cumplimiento de las medidas de protección o cautela, frente al coronavirus, establecidas por los responsables sanitarios o políticos; o a la inversa, aunque se quiera aparentar que va por delante lo sanitario.

Sin embargo, la realidad -según mi apreciación, pese a llevar tan solo unas horas en esta situación y muchas otras en los procesos previos- no es esa y la confusión y la incoherencia es lo más característico de este nuevo tiempo.

Sólo voy a referir dos ejemplos, de los muchos que podían citarse, que ponen de manifiesto esa situación de normalidad mal entendida o mal aplicada:

La no apertura de piscinas públicas en los pueblos.

Unos tras otros los ayuntamientos de los pueblos pequeños han anunciado la no apertura de las piscinas públicas, según dicen, como consecuencia de la COVID-19.

Sin embargo, esa misma pandemia no impide la apertura en los pueblos grandes y en las ciudades.

Cuando todo apunta a que los núcleos rurales pueden ser el destino y el objetivo de una buena parte de los españoles, y con ello una oportunidad para su recuperación económica, social e incluso para potenciar sus posibilidades futuras, los municipios cierran uno de sus principales reclamos.

Y ello, sin contar con la necesidad que tendrán sus vecinos, en un verano que se apunta como extremadamente caluroso, de utilizar ese servicio público; pues no todos ellos gozan de chalet privado con piscina.

"Pero es que esos municipios y ciudades disponen de más medios que nosotros -diría algún responsable político de nuestros pueblos- y el cumplimiento de la normativa COVID nos obligaría a contratar a más gente y alguna inversión añadida".

Pues bien, el Gobierno ha anunciado una inversión de más de 4.000 millones de euros en ayudas al sector turístico. Si los pueblos serán un destino turístico preferente en este verano, algo se podrá hacer. Tan sólo el 0,05 % de esa cantidad permitiría esas contrataciones y esos gastos a los 190 pueblos de la provincia, que podrían necesitar de esa ayuda para incrementar su empleo y abrir las piscinas públicas; al tiempo que, con ello, evitar, al menos durante el verano y por esta causa, que los residentes en los municipios pequeños sigan siendo ciudadanos de segunda...

La no celebración de las fiestas tradicionales.

Aquí se unen, de momento, ciudades y pueblos más pequeños. Las fiestas patronales o de otro tipo han supuesto siempre fechas extraordinarias en las que se rompe la monotonía de la vida cotidiana; se ponen de manifiesto, de manera singular, nuestra forma de ser y de pensar; y se caracterizan por ser días de ánimo especial.

Desde esta óptica, la celebración de las fiestas debe ser algo necesario, en este tiempo, para recobrar esa sensación de normalidad y de disposición de ánimo.

Toda fiesta de este tipo comporta multitud de actividades y eventos de carácter diverso. Es evidente que, en razón al obligado cumplimiento de las normas de prevención sanitaria, algunos de esos eventos o de esas actividades no deban celebrarse o, al menos, no de la manera que venía haciéndose hasta ahora; pero otras no tienen especial dificultad para su celebración.

Habrá que decir a unas actividades sí y a otras no, o buscar diferente formato para ellas; y eso es así en la gestión de la cosa pública.

En estos días hemos oído hasta la saciedad esa expresión de que “toda crisis es una oportunidad”. Pues aprovechemos la ocasión y hagámosla realidad. Aprovéchese la ocasión y, dando sentido de normalidad, prográmense actividades acordes con el tiempo que vivimos y modifiquemos la forma de celebrarse otras que están pidiendo a voces esa modificación.

Debemos de entender, tanto en un caso como en otro, que estamos en unos momentos excepcionales y que, en estas situaciones, la solución no es dejar de hacer, a fuer de precavidos, sino seguir haciendo con los condicionantes que la situación exige al tiempo que permite.

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