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Nota necrológica de Jorge López Teulón

Adolfo Mercado (q.e.p.d.), oficiando con el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, en la iglesia de San Bernardo el 25 de noviembre de 2012
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Adolfo Mercado (q.e.p.d.), oficiando con el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, en la iglesia de San Bernardo el 25 de noviembre de 2012

Fallece el sacerdote Adolfo Mercado, capellán del Cementerio Municipal de Talavera durante 30 años

sábado 25 de julio de 2020, 10:41h

Ha muerto el sacerdote Adolfo Mercado Paredes, capellán del Cementerio Municipal de Talavera de la Reina durante 30 años, hasta su jubilación en 2002, y luego del convento de las Madres Bernardas en la propia Ciudad de la Cerámica.

Su cadáver será enterrado este sábado, día de Santiago Apóstol, en Aldeanueva de San Bartolomé, localidad de la que era originario aunque nació hace 83 años en Toledo.

Nuestro colaborador en temas eclesiásticos y religiosos, Jorge López Teulón, ha hecho una breve semblanza de lo que ha sido y representado el paso de don Adolfo Mercado por esta vida, en la que, en palabras de aquél, se caracterizó por ser "un servidor bueno y fiel".

Características que definieron su labor apostólica en cuantos cometidos ha tenido desde su ordenación sacerdotal, en 1962, hasta ahora y en cuantas localidades los ha desarrollado, como refleja la siguiente nota necrológica que ha escrito sobre él su compañero sacerdote López Teulón.

UN SERVIDOR BUENO Y FIEL

Es esta -la de "servidor bueno y fiel"- una expresión muy usada a la hora de recordar las tareas de un buen sacerdote. La palabra servicio, la palabra bondad y la palabra fidelidad. Pero en la vida y ministerio del sacerdote diocesano Adolfo Mercado Paredes encajan perfectamente. Murió ayer, 24 de julio de 2020.

Para varias generaciones en la Ciudad de la Cerámica, don Adolfo fue el “capellán del cementerio”. Para otras, en este último tiempo, “el capellán de las Bernardas”. Para generaciones de alumnas de “La Milagrosa” y de la “Compañía de María”, su padre confesor.

Empecemos por el principio. Don Adolfo, aunque nació en Toledo, el 26 de mayo de 1937, era aldeanovitano, de su querida Aldeanueva de San Bartolomé (Toledo). Estudió en el Seminario Conciliar de la ciudad Imperial, siendo ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1962.

58 AÑOS DE SACERDOCIO

Precisamente, la última vez que hable con él fue para felicitarle por su 83 cumpleaños. Ha mantenido la lucidez hasta última hora. Cuando nos despedíamos de él, siempre nos decía:

- No tengo ni oro ni plata, te doy lo que tengo: y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Por lo tanto, ha sido sacerdote durante 58 fructíferos años. Incluso estos últimos de su ancianidad como los que más, abrazándose a la cruz.

SU LABORIOSO MINISTERIO

Nada más recibir la ordenación sacerdotal, don Adolfo fue destinado a Yepes como capellán de las Madres Carmelitas Descalzas y auxiliar adscrito a la parroquia. Dos años después, en 1964, se le encomienda la parroquia de Puerto de San Vicente.

En 1967 se le destina a Talavera de la Reina como capellán de las Hermanitas de los Pobres y adscrito a la parroquia de Santiago Apóstol, a la que siempre permanece vinculado.

En 1972, se le nombra capellán del Hospital (situado en la Plaza del Pan y atendiendo posteriormente al colegio de La Milagrosa). Ese año recibe la encomienda del Cementerio Municipal, que durante 30 años (menos unos meses, como decía) ejerció hasta su jubilación en 2002.

Finalmente, tras concluir su prolongada atención de casi 40 años a la parroquia de Santiago (desde 1967 a 2006), pasó a ejercer como capellán de las Madres Bernardas de Talavera. Y, cómo no, a la popular Cofradía de Regantes, que allí tiene su sede, y a la Virgen María Santísima de La Paz.

ENTREGA Y ABNEGACIÓN

Desde 2002 fue confesor de las alumnas del colegio Compañía de María.

Recuerdo sobre todo cómo en los últimos años hacía un verdadero esfuerzo físico por cumplir con este ministerio tan arduo... durante varias horas de confesionario la mayor parte de los días de la semana. Dándonos un testimonio a los demás sacerdotes de entrega y abnegación.

En 2016 tuvo que dejar las tareas apostólicas por las dificultades físicas (especialmente de movimiento) que le acompañaron hasta el final de sus días. Cuando dejó de celebrar la santa Misa para sus queridas Madres Bernardas terminó de subir al Calvario, ofreciendo su vida como hizo desde el minuto primero de su ministerio.

Descanse en paz.

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