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Entretenida novillada sin picadores, con un buen encierro en la Ciudad Imperial

El fallo a espadas reduce a una oreja el premio que el talaverano Guillermo Muñoz mereció en Toledo
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El fallo a espadas reduce a una oreja el premio que el talaverano Guillermo Muñoz mereció en Toledo

sábado 17 de octubre de 2020, 23:32h

La Crónica de Jesús S. Moreno

Plaza de toros de Toledo. Novillada sin picadores. Un cuarto de entrada. Encierro muy bien presentado de Bellos Montes.

Guillermo Muñoz (Marino y oro): Ovación tras aviso y una oreja tras aviso.

Alejandro Peñaranda (Nazareno y oro): Una oreja y una oreja tras aviso.

Rubén Núñez (Malva y oro): Silencio tras dos avisos y una oreja.

Minuto de silencio, antes de empezar el festejo, en memoria de los fallecidos en la pandemia y explosión de aplausos cuando, tras el mismo, ha sonado el himno nacional.

La Ciudad Imperial de Toledo ha podido disfrutar este sábado de una jornada con dos espectáculos taurinos: por la mañana, un tentadero a beneficio del Banco de Alimentos, en el que han actuado matadores de toros y alumnos de la escuela taurina Domingo Ortega, patrocinada por la Diputación Provincial; y por la tarde, una interesante novillada sin picadores.

En este último festejo se han lidiado novillos del hierro Bellos Montes, propiedad del matador de toros y empresario José Montes, muy bien presentados y que en lineas generales se dejaron, excepto el primero, que fué mas deslucido; destacaron los jugados en tercero, quinto y sexto lugar; enclasado el regordito cuarto y noble y a más, el segundo.

BUENAS SENSACIONES

Abrió plaza Guillermo Muñoz, espada de Talavera de la Reina que en su primer ejemplar tuvo que superar las nbotorias complicaciones que presentó el novillo, especialmente por el lado derecho, y que nunca terminó de humillar, soltando la cara al final de cada muletazo.

En su segundo, un novillo muy bien hecho y con muchas virtudes, enclasado y que humilló por ambos pitones, el talaverano estuvo animoso en los inicios con la muleta y más puro de mitad de la faena para adelante, transmitiendo muy buenas sensaciones y mereciendo más premio, pero el fallo con el verduguillo lo dejó todo en un solo trofeo.

MALDITOS ACEROS...

El albaceteño Alejandro Peñaranda estuvo muy centrado y técnico durante toda la tarde, con dos ejemplares nobles que le dejaron demostrar que anda cuajado para empezar a pensar en dar el salto al escalafón superior; también en su caso, como en el de Muñoz, la espada le impidió recibir los trofeos que había merecido, quedándose en una oreja de cada novillo.

Rubén Nuñez, por su parte, demostró durante toda la tarde las ganas de ser torero e hizo todo lo que se espera de un novillero -recibos de rodillas, quites y demás- ante un lote con mucha clase y que le dió embestidas largas y humilladas; los aceros tampoco a él le funcionaron y todo quedó en una oreja.

En resumen, entretenida novillada, presentación con nota de la ganadería Bellos Montes en Toledo y otro novillero de la tierra, Guillermo Muñoz, que pide paso.

Reportaje Gráfico, Sánchez Moreno

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