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Sigue la búsqueda de la niña más pequeña y de su padre

El presunto parricida, Tomás Gimeno, y sus hijas Anna, de 1 año, y Olivia, de 6
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El presunto parricida, Tomás Gimeno, y sus hijas Anna, de 1 año, y Olivia, de 6

Encuentran en el fondo del mar el cadáver de una de las dos hermanas desaparecidas en Tenerife

viernes 11 de junio de 2021, 08:54h

El cadáver de una de las dos niñas desaparecidas el pasado 27 de abril en Tenerife, Anna y Olivia, de 1 y 6 años de edad, presuntamente secuestradas por su padre, Tomás Gimeno, ha sido encontrado en el fondo del mar en la costa tinerfeña, a 1.000 metros de profundidad.

El hallazgo se produjo este jueves a última hora de la tarde por el buque ´Ángeles Alvariño', del Instituto Español de Oceanografía; el cadáver de Olivia, se encontraba en el interior de una bolsa de deporte atada al ancla desaparecida de la embarcación del propio Tomás Gimeno, que en su día fue encontrada a la deriva.

Como en el mismo ancla se encontró otra bolsa de deporte vacía, la Guardia Civil sospecha que el cuerpo de Anna, la más pequeña de las hermanas, podría haber estado en su interior y haberse salido de la misma; el rastreo de la zona continuará hoy para intentar localizar el cuerpo en el fondo del mar, cuya rocosa orografía dificulta las tareas.

AL FONDO DEL MAR

Según se ha informado, la descripción de las dos bolsas encontradas coincide con la de las que Tomás Gimeno subió a su barco ‘Esquilón’ la noche de la desaparición de las pequeñas, sospechándose que el presunto parricida habría utilizado distintos lastres para empujar al fondo del mar los cuerpos de sus hijas y, probablemente, el suyo.

En ese sentido, se alude al ancla del barco ahora hallada junto al cadáver de Olivia; una botella de oxígeno que fue encontrada el martes también a 1.000 metros de profundidad y un cinturón de plomo desaparecido de la embarcación del presunto asesino y que aun no ha sido encontrado por los investigadores.

ÚLTIMA LLAMADA

Hay que significar al respecto que el cuerpo de Olivia ha sido hallado cerca del lugar en el que días pasados se encontró en el fondo del mar la botella de buceo y una funda de edredón, justo en la zona desde la que Tomás Gimeno hizo la última llamada con su móvil a su exesposa y madre de las pequeñas, Beatriz Zimmerman.

En esa última llamada, el presunto parricida, que no había devuelto a las pequeñas a su madre después de tenerlas el fin de semana, Gimeno le dijo a su exesposa que “no volvería a ver nunca más a las pequeñas” y que él iba a encargarse "de cuidar muy bien de ellas”.

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