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El juicio ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial

El acusado, a su llegada a la Audiencia Provincial de Toledo, vestido de sacerdote. Foto: Efe/Ángeles Vidsómine
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El acusado, a su llegada a la Audiencia Provincial de Toledo, vestido de sacerdote. Foto: Efe/Ángeles Vidsómine

El sacerdote de Talavera acusado de agresiones sexuales a una menor se enfrenta a 17 años de cárcel

Por La Voz de Talavera
viernes 02 de julio de 2021, 09:07h

El juicio contra el sacerdote de Talavera de la Reina acusado de agresión sexual continuada a una menor en esta ciudad, que ha tenido lugar en la Audiencia Provincial de Toledo, ha quedado visto para sentencia este jueves después de que tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular y la defensa elevaran sus conclusiones a definitivas y ratificaran sus peticiones iniciales.

Así, mientras la defensa jurídica del sacerdote ha reivindicado la inocencia de su representado, solicitando su libre absolución, la letrada de la acusación particular ha reiterado los hechos denunciados en su momento y ha pedido para el presunto agresor de su cliente una condena de 22 de años de cárcel y una indemnización económica por los daños sufridos.

El Ministerio Fiscal, por su parte, se ha ratificado en su petición de 17 años de prisión, 15 años por delito continuado de agresiones sexuales y dos más por delito contra la integridad moral; libertad vigilada durante otros 10 años, prohibición durante 20 años de comunicarse con la víctima y/o acercarse a ella a menos de 300 metros, que la indemnice con 50.000 euros por los daños morales sufridos y que se le se inhabilite para cualquier profesión u oficio que conlleve el contacto regular con menores.

TESTIMONIOS

Durante los tres días de juicio, celebrado a puerta cerrada, se han escuchado los testimonios de J. L. G. M., el sacerdote acusado; su presunta víctima, que entonces tenía 14 años; el padre y la madre de la denunciante, que cuando ocurrieron los hechos estaban en proceso de separación; varios catequistas, un exorcista, una ginecóloga y un psiquiatra, entre otros.

En el transcurso de la vista, el sacerdote ha negado los hechos de los que le acusa su presunta víctima, con cuya madre aquél mantenía una relación que ambos han reconocido en la sede judicial, mientras que la denunciante prestó declaración oculta tras un biombo para preservar su identidad y su propia madre declaró como testigo de la defensa.

ANGUSTIA Y CONFUSIÓN

Como hemos informado, la supuesta agresión sexual continuada de la que se acusa al sacerdote habría tenido lugar durante varios años en el despacho del acusado en la parroquia San Ildefonso, de la Ciudad de la Cerámica, entre los años 2011 y 2014, que el acusado tuvo que abandonar por orden del Arzobispado a raíz de la denuncia del caso, en 2018.

Según el escrito de acusación ratificado por el Ministerio Fiscal en el juicio, los hechos por los que se juzga a J. L. G. M. se remontan al año 2011, cuando el acusado se convirtió en director espitirual de la que luego se convertiría en su víctima, que entonces tenía 14 años y vivía una situación de "angustia y confusión" derivada de la crisis matrimonial que atravesaban sus padres.

LASCIVIA Y EXORCISMO

Convertido en "persona de referencia" para ella, el sacerdote habría aprovechado esa situación para llevar a cabo abusos y agresiones sexuales a la menor entre enero de 2011 y junio de 2013, llevando a cabo su "comportamiento lascivo" aprovechando el "aislamiento familiar" de aquélla.

Según el propio escrito de la Fiscalía, el acusado y la madre de la victima, con la que el sacerdote mantenía una relación, sometieron a la menor a un "exorcismo" para quitarle el "demonio" que, según ambos, tenía dentro; al día siguiente del exorcismo, el sacerdote citó a la adolescente en su despacho "con el pretexto de continuar con el exorcismo" y la agredió sexualmente.

AGRESIONES FÍSICAS

"Después de esta situación, el comportamiento del acusado se repitió", añade el Ministerio Fiscal, que narra diferentes episodios de agresiones sexuales e incluso físicas, como la paliza que presuntamente recibió la víctima uno de los días que opuso resistencia, teniendo que ser atendida en el hospital Nuestra Señora del Prado, de Talavera.

Para justificar su actitud, el sacerdote decía a la menor que "no tuviese miedo, que era lo que Dios quería" y que si contaba a alguien lo que estaba pasando "nadie la creería", llegando a amenazarla con que "si lo contaba, la mataba".

TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS

Todo ello -señala el Fiscal en su escrito de acusación- ha causado en la víctima "padecimientos psiquiátricos compatibles con haber experimentado acontecimientos traumatizantes, como pueden ser los abusos-agresiones sexuales continuados en el tiempo, que la víctima vivió en soledad durante años en una situación de vulnerabilidad".

Hay que señalar al respecto que la víctima está diagnosticada de un trastorno por estrés postraumático, anorexia nerviosa compulsiva-purgativa y trastorno límite de la inestabilidad emocional de la personalidad.

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