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Derecho o justicia: de Antígona a María Salmerón

Derecho o justicia: de Antígona a María Salmerón

Fernando Rovetta Klyver (UCLM), profesor de Filosofía del Derecho en la UCLM de Talavera

Por La Voz de Talavera
viernes 27 de mayo de 2022, 17:52h

La opinión pública está razonablemente conmocionada: María Salmerón, víctima de violencia sexual, física y psicológica, tendrá que entrar en prisión por defender a su hija, obligada a visitar a su padre maltratador. Este, por su parte, condenado a 1 año y 9 meses de cárcel, no sólo no cumplió tal pena por carecer de antecedentes, sino que se benefició de una indemnización pagada por su víctima. El absurdo llega a tal extremo, que su hija Miriam llega a ofrecerse a entrar en prisión en lugar de su madre, porque fue ella quien se negaba a visitar al maltratador.

Este hecho nos remonta a la tragedia de Sófocles, en la que Antígona se atrevió a desobedecer una ley que consideraba injusta por ello fue ejecutada. Veinticinco siglos no parece que hayan servido para poner límites al legalismo de un paleopositivismo que se atrinchera en el brocardo: dura lex sed lex.

Esta semana, la ministra de Justicia, Pilar Llop, concedió una entrevista a Andrea Ropero del programa El intermedio en La Sexta. Ante las cámaras declaró que si bien como mujer y madre desearía que esto “no se produjera en ninguna niña, en ninguna persona….” el gobierno no tiene margen para indultar por tres motivos: "María Salmerón es una mujer que tiene antecedentes penales. Que tiene reincidencia y además había un informe del tribunal sentenciador negativo a la concesión del indulto".

Tanto los antecedentes como la reincidencia aluden a una conducta que actualmente no es delito, porque se ha modificado el artículo 94 del Código civil , de modo que se suspende el régimen de visita a padres maltratadores. Norma que la ministra citó en la entrevista. Luego, una lectura garantista de la conducta de María Salmerón debiera anular sus antecedentes penales y, lejos de castigar, premiar a una madre que defiende a su hija.

Es cierto que si el tribunal sentenciador hubiera dado un fallo favorable le hubiera allanado el camino al gobierno, como también es cierto que la división de poderes es un principio del Estado de Derecho. Pero, ¿qué credibilidad se puede conceder a un Tribunal regulado por un Consejo General del Poder Judicial que desde hace años ha entrado en ilegalidad?

Modestamente, quisiera enumerar seis razones para que ese indulto se conceda.

1. La validez de las leyes para el paleopositivismo de Hans Kelsen sólo atendían a quién las hizo (el Parlamento) y cómo (siguiendo un reglamento establecido). Pero desde el neopositivismo de Luigi Ferrajoli, a esos dos requisitos hay que añadir un tercero: qué dice la norma. Su contenido ha de ser conforme a los principios constitucionales, de lo contrario la norma es inválida y debe ser anulada. Es decir, perder sus efectos desde el momento en que fue creada.

2. En el derecho penal existe el principio de irretroactividad de las normas, por el que no es posible condenar a nadie si al momento de realizar una acción tal conducta no estaba taxativamente descrita como delictiva. Pero en todo derecho sancionador se admite la retroactividad para aquellas normas que beneficien al reo. Luego, si en la actualidad no se considera delito la conducta protectora de María, se debe dejar limpio su prontuario. No hay delito, luego no puede aplicársele pena alguna. Por el contrario, hay una conducta ejemplar y garantista que debe ser premiada.

3. Ante el clásico debate entre la seguridad jurídica y la justicia, existe el conocido principio propuesto por Gustav Radbruch: «Por seguridad jurídica debe prevalecer la ley, pero cuando la ley es insoportable por injusta, ha de ceder ante la justicia porque el Derecho extremadamente injusto no es Derecho. Pero, además, para tener naturaleza jurídica, la ley ha de respetar el derecho de igualdad». Es decir, aunque nos parezca injusta una multa debemos pagarla, pero cuando la injusticia es intolerable, la justicia debe prevalecer sobre la ley.

4. Cabe distinguir entre la letra de la ley y su espíritu. Esto da lugar a la equidad o epiqueia, según Aristóteles. Debes devolver lo que se te prestó, dice la letra de la ley, porque no puedes causar un daño a quien te benefició, dice su espíritu. Pero si te prestaron un arma y al ir a devolverla su dueño no está en sus cabales, no conviene que se la devuelvas por el daño que se puede ocasionar. La clave está en considerar las circunstancias. En este caso, el permanente maltrato sufrido por madre e hija es razón suficiente para saltarse la letra de una ley que, a su vez, no respeta principios constitucionales como el de justicia (a.1.1) o dignidad de las personas (a.10.1).

5. Desde una perspectiva ética y en una crítica al legalismo de los fariseos, Jesús de Nazaret sostuvo: “la ley se hizo para el hombre, y no el hombre para la ley” (Mc. 2, 27). En la misma línea Pablo de Tarso enfatizó: “la letra (de la ley) mata su espíritu vivifica” (II Cor.3, 6).

6. Frente a las leyes escritas en distintos momentos de la civilización humana, encontramos en Antígona, una cabal defensora de los derechos de su hermano Polinices incluso después de muerto. Ella, anticipándose al imperativo ilustrado del “sapere aude” o piensa por ti misma kantiano, obedece leyes no escritas pero sí inscritas en su conciencia: “ágrafas e inconmovibles leyes de los dioses", que "no tienen vida por hoy o por ayer sino por siempre y nadie sabe de dónde han surgido".

Enunciadas estas seis razones me pregunto: ¿no correspondería que el Estado pida perdón a esta mujer a la que está sometiendo a una condena absolutamente aberrante, desde el momento en que le otorga 15 días para ingresar “voluntariamente” a prisión? Si esto no es una perversión, no entiendo el sentido del concepto.

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