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Sor Inmaculada, en su autorretrato y en una fotografía de las pasadas navidades con la imagen del Niño Jesús
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Sor Inmaculada, en su autorretrato y en una fotografía de las pasadas navidades con la imagen del Niño Jesús

Muere en Torrijos sor Inmaculada López de Lama, la monja pintora, tras casi 80 años de vida religiosa

Por La Voz de Talavera
lunes 09 de enero de 2023, 12:30h

Una información de Jorge López Teulón

El pasado 1 de enero, en el monasterio de las Madres Concepcionistas de la localidad toledana de Torrijos falleció sor Inmaculada López de Lama, la monja pintora. Tenía 95 años y había cumplido más de 79 de vida religiosa. Desde su comunidad nos hacen llegar estas líneas autobiográficas que encontraron entre sus papeles, en las que ella misma nos narra su vocación:

"En el bautismo me impusieron el nombre de Silvia Isabel. Nací en Cedillo de la Torre (Segovia), el 21 de abril de 1927. A los 15 años ingresé en el monasterio de Torrijos (Toledo) de la Orden de la Inmaculada Concepción. Mi afición a la lectura y escritura impulsaron mi interés por la historia de nuestra fundadora y la Orden Concepcionista...

Mi vocación contemplativa-misionera. Era el mes de mayo de 1940. Mi madre, acompañada de mi abuela y de un hermano suyo, fueron a la cartuja de Miraflores (Burgos) a visitar a mi tío, que había profesado allí el día de la Purificación y hasta pasada esa fecha no se le podía visitar. Luego, me llegó una carta de mi tío en la que decía textualmente: «Querida sobrina: cuando estuvo tu madre a verme, me dijo que te había oído decir que deseabas ser monjita, ignoro si sigues con la idea, si es así no tienes que preocuparte por los medios, pues el P. Prior está dispuesto a ayudarte».

Al leer la carta y entrarme como un escalofrío interior que me dejó sin poder ni decir palabra, con un nudo en la garganta a punto de echarme a llorar; pero ni eso podía; me volví a Dios diciendo en un arranque del corazón: ¡Dios mío! ¡Yo quiero, pero no tengo fuerzas! En aquel momento sentí esa fuerza que me faltaba, de una manera tan especial, que volví donde dejé a mi madre. Y las monjas de clausura, ¿qué hacen? ¡Orar, sufrir y amar! ¡Allí podré orar, podré sufrir, podré amar! ¡Y todo por las almas!

LA VIRGEN, MADRE Y GUÍA

Yo no sabía nada de santa Beatriz ni siquiera que existiera. Y la Virgen me tenía destinada para su orden y para que pintara muchos lienzos con su preciosa figura que recorre el mundo y la diera a conocer, primero por medio de mi madre que fue una incansable propagandista del «Lirio de la Inmaculada», primer boletín que se publicó de nuestra santa madre a poco de estar yo en el convento. Y después con su biografía…

Seguramente muchos se preguntarán: ¡setenta años (luego fueron casi 80) de vida en un claustro! ¿Qué será la vocación? ¿Cómo se sentirá para que muchas almas de jóvenes se metan en un convento renunciando a una libertad que, bien vivida, no tiene nada de malo?

La Santísima Virgen fue mi Madre y mi guía desde el amanecer de mi vida. Mi proceso vocacional lo recorrí de la mano de María Inmaculada. La vocación solo se puede comprender desde la fe".

AMOR A LA EUCARISTÍA

Hasta aquí el relato de sor Inmaculada López de Lama en primera persona de su llamada y de cómo Dios usa de sus intermediarios para hacer valer sus planes.

Ingresó en Torrijos el 11 de octubre de 1942: así que ha permanecido como monja de clausura durante casi 80 años. Todavía nos explica en su relato vocacional:

"La M. Abadesa escribió a mis padres que me llevasen ya a Torrijos y mi madre viajó a Madrid para acompañarme al monasterio. La contrariedad fue otra gotita de dolor para mí pues al llegar nos dice la Madre que no han llegado las Licencias pero ella creyendo que yo estaría pasando hambre en Madrid había escrito que me llevasen ya, y mi pobre madre hubo de volverse al día siguiente sin ver mi entrada en el convento.

Por fin llegaron las licencias y el día 11 de Octubre de 1942, Domingo y festividad entonces de la Maternidad de María fue el día elegido por la Divina Providencia para traspasar la “'Puerta Reglar' dar el abrazo a la Comunidad.

La Madre Abadesa había dicho a la Demandadera que me llevase al fotógrafo y me hiciese una foto para enviar a mis padres. Aquí estoy con el Niño Jesús, es la foto que más me gusta porque en ella todo era espiritual en aquel momento no pensaba en nadie ni en una pose bonita sino que solamente pensaba en Él y mi corazón y mis ojos estaban sólo en Él".

Como hija de la Virgen Inmaculada y de santa Beatriz de Silva, se distinguía por su amor a la eucaristía, a la cruz, a N. M. Inmaculada y a la orden y su carisma. Su vida sencilla y artística, desde la pintura al óleo, de escritora y poetisa, han enriquecido a nivel de toda la orden con escenas plasmadas sobre la vida de santa Beatriz y de otros santos y retratos. Acompañando a estas líneas os ofrecemos algunos de ellos.

En 2019, cuando tuvo lugar la beatificación en la catedral de La Almudena de Madrid, Alfa y Omega la entrevistaba.

MÁRTIRES CONCEPCIONISTAS

Aunque no fue la pintura oficial, hace años que sor Inmaculada había retratado a las mártires concepcionistas asesinadas en el verano de 1936. La obra pictórica que se ha estado utilizando para difundir la causa de canonización de las religiosas y el libro con todos los datos. Al periódico católico madrileño la religiosa declaraba que "cuando las pintaba, pensaba: ¡qué envidia! Yo pasé la guerra en un pequeño pueblo de Segovia. Allí sólo te enterabas del conflicto por la prensa y, cuando leía sobre el asesinato de monjas, me entraban muchas ganas de hacerme religiosa y ser mártir. Decía, “todas estas entran en el cielo por aquellos disparos”, cuenta sor Inmaculada.

Sin embargo, como concepcionista Dios no le ha pedido el martirio sino una larga fidelidad y una entrega cotidiana.

A su primer cuadro de las diez concepcionistas de San José de Madrid sumaría en una nueva composición a las dos concepcionistas de El Pardo madrileño y a las dos de Escalona (Toledo). El cuadro fue portada del libro Odisea martirial de catorce mártires concepcionistas, escrito por el vicepostulador, el padre capuchino Rainerio García de Nava.

También pintó en varias ocasiones, y como no podía ser de otra manera, al beato Liberio González Nombela, que fue párroco de Torrijos y alcanzó la palma del martirio en el verano de 1936.

CAUSA DE CANONIZACIÓN

Desempeñó los oficios de abadesa, vicaria, maestra de novicias, consejera y secretaria y encargada de la causa de canonización de la Loca del Sacramento, doña Teresa Enríquez.

En sus últimos meses su salud se fue agravando. La insuficiencia cardiaca y respiratoria e insuficiencia renal han sido los que le llevaron al culmen de su máxima: ¡podré orar, podré sufrir, podré amar!, que siempre fue el eje que movió su vida consagrada: “¡Y todo por las almas!

POESÍA, FUNERAL Y ENTIERRO

En el Mensajero Seráfico (publicación de los padres capuchinos) se publicó la siguiente poesía firmada por Silvia Isabel López de Lama.

Inmaculada
Por vestido tu vestido
Blanco azul de Inmaculada.
Inmaculada mi nombre
Los votos borran mis manchas
Padecer y orar mi oficio,
Mí ideal el salvar almas
Por descanso tu regazo
Para aliento tu mirada
Para mi amor, un sagrario
y en mi celdita callada
un crucifijo y un Kempis
un jergón sobre unas tablas
y una ventanita al cielo
y en el Cielo, mi esperanza.

El 2 de enero tuvo lugar el funeral y entierro que presidió el Sr. Arzobispo, monseñor Francisco Cerro Chaves. Estuvo ausente su hermano, el obispo emérito de Corocoro (Bolivia), monseñor Jesús Agustín López de Lama, que está enfermo y de edad avanzada en la residencia de los padres pasionistas. Tampoco pudo asistir su sobrino, el padre pasionista Miguel Ángel, misionero en la Amazonía del Perú.

Asistieron numerosos sacerdotes vinculados a la comunidad, especialmente don Vicente González del Cura, hijo de su prima hermana, que ejerce de capellán en el Hospital del Valle de Toledo.

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