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V Foro de Voces Eco-Lógicas y Sociales de Talavera

Los desastres y dimensiones de la(s) guerra(s), la necesidad de pensar la paz

Los desastres y dimensiones de la(s) guerra(s), la necesidad de pensar la paz

Fernando Rovetta Klyver, profesor de la UCLM en Talavera y miembro de la ARPF 2030

Por La Voz de Talavera
miércoles 18 de enero de 2023, 10:01h

En este tercer artículo relativo a las conferencias En Clave de Paz, impartidas durante el V Foro de Voces Eco-Lógicas y Sociales en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCLM en Talavera de la Reina, presentaremos la primera parte de la conferencia de Rafael Poch de Feliu.

Nos permitiremos, además, hacer una observación a propósito de la publicación de otros corresponsales, en este caso suecos, para ahondar en la lectura de Poch, cuyo blog personal recomendamos visitar: https://rafaelpoch.com.

En su último artículo estima que “sólo Lula podría mediar con credibilidad en el conflicto de Ucrania”. Concluiremos planteando un dilema.

1.- Una guerra en tres (o cuatro) dimensiones

Esta conferencia de Poch, “Los desastres de la Guerra”, está recogida íntegra en el blog del Ateneo Rural Paulo Freire: https://urpf.wordpress.com. Dada su extensión y densidad, transcribiremos en más de un artículo los principales párrafos de su ponencia, con leves retoques para la versión escrita, añadiendo subtítulos y algunas fechas que hagan más didáctica esta versión.

1.a. La guerra entre Rusia y Ucrania

Rafael Poch comenzó afirmando: “Si esta guerra es difícil de entender es porque no es una guerra, sino que son tres. Una es la de Rusia y Ucrania, de la que hablan los periódicos, que comenzó el 24 de febrero con la invasión militar rusa a Ucrania. Invasión violadora del derecho internacional y de la Carta de la ONU, un atentado contra la integridad territorial de un Estado soberano.”

1.b. La guerra entre la OTAN y Rusia

“Hay otra guerra, la que se libra entre Rusia y la OTAN o entre la OTAN y Rusia, que viene de muy lejos, desde el fin de la Guerra Fría que se cerró en falso, porque no se cumplieron los acuerdos alcanzados entonces de construir una seguridad europea integrada, en la que la seguridad de unos países no se hiciera a costa de la seguridad de otros. En lugar de eso, lo que se hizo fue ignorar por completo los intereses territoriales de Rusia y eso ha tenido consecuencias. Consecuencias en 2008, como ha dicho la ponente anterior (Profª María Martínez Carmena), cuando la OTAN invitó a Ucrania a unirse a la Alianza, a pesar de las reiteradas protestas de Rusia y contra las advertencias de un montón de expertos y de altos funcionarios occidentales.

Recordemos, por ejemplo, cómo en febrero de 2008, pocos meses antes de tal invitación, el Embajador de EEUU en Kiev, que se llamaba William Joseph Burns (actualmente Jefe de la CIA), en un Informe al Departamento de Estado -demos gracias a Julián Assange y WikiLeaks- decía textualmente: `La cuestión del ingreso de Ucrania en la OTAN puede dividir al país en dos, llevarlo a la violencia e incluso a la guerra civil. Rusia se siente ahora capaz de responder de forma más enérgica a lo que percibe como acciones contra sus intereses nacionales”, pero se lo desoyó. Luego vino una operación de cambio de régimen en Ucrania, en la que se instauró gracias a una revuelta popular, de parte de la población ucraniana un régimen pro-occidental y anti-ruso a fines de 2013. A partir de lo cual se produjo la anexión rusa de Crimea (2014), lo que desató una dinámica de enfrentamiento entre Rusia y la OTAN.”

1.c. La guerra entre EEUU y China por la hegemonía

“Pero hay una tercera dimensión de esta guerra que es -digamos- el pulso que lo envuelve todo entre EEUU y China, entre el poder hegemónico y el emergente. Entre los que han mandado en el mundo durante los últimos 200 años y los que están emergiendo, los que antes eran ignorados, pero que ahora no se pueden ignorar, se trata de potencias muy poderosas y China es realmente la principal entre ellas. Hay un pulso de fuerza entre estos dos conglomerados: por un lado el que podríamos llamar Atlántida, que es la suma de EEUU y la UE con algunos aliados en Asia, como Japón y Corea del Sur; y el otro sería una Eurasia ampliada de China, Rusia, con conexiones en Irán, simpatías en la India y todo el proyecto de integración del gran supercontinente de recursos energéticos y de transportes que acabarían implicando a la UE.

V Foro de Voces Eco-Lógicas y Sociales de Talavera: Rusia y Occidente

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Estas son las tres guerras que contiene la guerra en Ucrania, la última de ellas -gracias a Dios- como Guerra Fría, pero la de Rusia y la OTAN como algo más que una Guerra Fría. Sabemos que en la actual guerra el éxito militar ucraniano, sin restar mérito a los pobres ucranianos, se debe a que la OTAN ha puesto toda su tecnología de observación, de comunicación, de transmisiones, de telemetría de armas, de miles de millones en armamento. Se ha dado aproximadamente unos 60.000.000.000 de U$S en ayuda a Ucrania, que equivale prácticamente al presupuesto militar de Rusia, Y, sabemos, no por propaganda rusa sino por la prensa occidental, por filtraciones que ocurren, que muchísimas operaciones militares de Ucrania han sido teledirigidas por la OTAN. Aquí podemos citar, casi todo, el hundimiento del acorazado Moskva (13.04.22) por un misil cuya telemetría ofreció la OTAN, el derribo de varios aviones con Fuerzas Aero-transportadas que en los primeros días, después del 24 de febrero, pretendían ocupar los aeropuertos alrededor de Kiev, etc.”

2.- La guerra de EEUU contra Alemania y la UE

Los párrafos anteriores son una transcripción de la conferencia de Poch del 16.11.22. Asumiendo la complejidad de su planteamiento, nos proponemos indagar en la segunda guerra mencionada desde la perspectiva de la tercera. En la OTAN la participación de la UE no parece ser igualitaria en la Alianza: EEUU manda y UE obedece. Es más, estaríamos ante una sumisión masoquista según un artículo de Andréi Zajárchenko del 01.01.23, publicado en el Observatorio Latinoamericano Cronicón: “`Matar a Europa con Ucrania´: los suecos han publicado el plan secreto del Pentágono”. Trascribimos párrafos del mismo:

“Los corresponsales suecos del periódico Nya Dagbladen publicaron en septiembre pasado un memorando secreto escrito por estrategas de la Corporación RAND, auspiciada por el Pentágono, con fecha enero de 2022.

El documento de tres páginas describe un plan de EE.UU. para destruir por completo la economía europea utilizando a Ucrania y un «ataque ruso», en el que Alemania y el gobierno de Olaf Scholz desempeñarían un papel importante.

El motivo del «debilitamiento» de Berlín, según el plan, es cortar el suministro de gas y petróleo ruso y fomentar el desastre petroquímico y metalúrgico en Alemania con una pérdida de 300.000 millones de euros. Como resultado, el desempleo y la emigración aumentan en toda Europa, las mentes más brillantes del Viejo Continente emigran a los EE.UU. y Washington acaba beneficiándose con 9 billones de dólares.

(…) Así, el experto militar independiente Igor Nikolaychuk señaló que los yanquis infligieron la tercera mayor derrota en la historia de Alemania, como resultado de una guerra híbrida, sin “renunciar” a Ucrania, que los alemanes codiciaron desde principios del siglo XX (…) Todo este tiempo, Europa en general, y la élite política de Alemania en particular, han estado repitiendo como un mantra: Estados Unidos es nuestro amigo, Rusia es el enemigo, y todas las fabricaciones sobre la destrucción de Europa por parte de Washington son “la maquinaciones de los enemigos rusos”.

Este aspecto tampoco estuvo ausente en la conferencia de Poch a propósito de una pregunta del estudiantado mostró un mapa de la región y explicó: “Esto es un mapa de los gasoductos. El gas es otro de los componentes importantes de esta guerra. Como podéis ver, los grandes yacimientos siberianos convergen hacia Europa a través de Ucrania. Ucrania ha tenido durante mucho tiempo la llave del gas europeo. Se pusieron de acuerdo los alemanes y los rusos para construir este gasoducto que no pasara por ningún territorio que pudiera afectar el suministro de Europa. Los norteamericanos vetaron el gasoducto. Los alemanes no fueron capaces de abrirlo, estaba terminado. El día antes de la invasión de Ucrania este gasoducto iba a entrar en funcionamiento.”

3.- La guerra de propaganda contra el pensamiento crítico

A las cuatro dimensiones de la guerra Matrioshka con las que se pretende ocultar la lucha por la hegemonía global se suma, como con una última capa de la cebolla, la que afecta al llamado cuarto poder, el de los medios y las redes. Regresamos ahora a la conferencia de Rafael Poch:

“En este contexto de esta Guerra compleja estamos sumidos en un conflicto de propagandas absolutamente inédito. Todas las guerras tienen un ingrediente de propaganda muy importante, pero hasta ésta nunca habíamos asistido a una guerra de propaganda tan intensa.

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“Quería relataros algún episodio personal, que me ocurrió a mí hace algunos años, cuando consultando la hemeroteca de La Vanguardia, diario para el que trabajé, encontré una noticia de septiembre de 1939 en la que se explicaba que Polonia había atacado a Alemania. Como sabéis la II Guerra mundial se inicia con la invasión de la Alemania Nazi a Polonia. En la hemeroteca de La Vanguardia aquella noticia se daba como que Polonia había atacado a Alemania. A pesar de todo, en los días siguientes, ya se empezaba a ver que el periódico publicaba junto a los comunicados el III Reich sobre lo que pasaba en Polonia, una pequeña columna sobre la versión de los hechos del Ministerio de Exteriores polaco.

Es decir, dentro de los límites que se imponía a un periódico de un país como España, que era un aliado de la Alemania Nazi, había una cierta capacidad de pluralismo, luego cada cual podía hacerse una composición de lugar de lo que pasaba en realidad. Uno podía creerse los comunicados del III Reich, y/o podía pensar que si los polacos dicen que no es eso lo que pasa exactamente, que pasan otras cosas, yo mismo tengo que utilizar la cabeza y pensar.”

“Ahora, en la actual guerra, para darnos una idea de lo que ocurre, debemos salirnos de los medios de comunicación oficiales y establecidos, explorar en los medios alternativos, que muchas veces no son fiables, explorar en la propaganda rusa. Distinguir en esa propaganda lo que es mentira, lo que es falsificación, de lo que tiene visos de realidad. Y, después de todo este ejercicio complejo, no siempre nos hacemos una idea muy clara de lo que ocurre. Esto es así porque sufrimos una masiva campaña de desinformación no solo en la prensa sino en las redes sociales.”

El 07.12.22, en su blog, Poch titulaba su artículo: “Nos toman por idiotas. La población tiene que ser engañada para que consienta o, por lo menos, no se oponga a la guerra.”

4.- Un dilema ético: pensamiento crítico y pacifista o sumisión obediente

Así las cosas, cabe plantearse si no estamos ante una circunstancia clave. Parece necesario apostar por la fuerza de la razón, frente a la razón de la fuerza, como nos invitaba Gandhi. La propuesta de Poch es: “utilizar la cabeza y pensar”. La diferencia está entre pensar por sí mismo (el sapere aude kantiano) o dejar que otros piensen y decidan por uno. Esta opción no es nueva, le permitió a Aristóteles distinguir entre los seres libres y los “esclavos por naturaleza”: “ya desde nacimiento algunos seres están destinados a ser regidos y otros a regir” (Política, cap.V.).

Hay razones para suponer que si el pulso por la hegemonía termina en manos de China, habrá poco espacio para la libertad de conciencia o la de pensamiento. Pero tampoco es tolerable que la OTAN, bajo el pretexto de defender los derechos humanos, nos engañe y que nuestros líderes de UE pretendan que asumamos su confusión y sumisión.

Hannah Arendt nos descubre la “banalidad del mal” a propósito del genocida Adolf Eichmann, un burócrata obediente que se limitaba a obedecer y renunciaba a pensar. Frente a ello propone en Pensar y reflexiones morales (184): “La manifestación del viento del pensar no es el conocimiento; es la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo. Y esto, en los raros momentos en que se ha llegado a un punto crítico, puede prevenir catástrofes, al menos para mí.”

Stanley Milgram con su experimento demostró que Arendt tenía razón: dos tercios de quienes participaron en el mismo fueron capaces de dar descargas mortales (aunque eran simuladas, ellos no lo sabían) simplemente obedeciendo órdenes. Es hora de decir: ¡Basta! Se está masacrando al pueblo ucraniano por intereses que les son ajenos, también padecen en otras escalas el pueblo ruso, el europeo…y el africano al que no llega el cereal que les liberaría de la muerte.

Rafael Poch, durante su intervención en el Foro de Voces Eco-lógicas y Sociales de Talavera

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